Se veía venir: el MPN será protagonista en las PASO del 12 de septiembre

El día del vencimiento para la presentación de listas para competir en las Elecciones Primarias del 12 de septiembre, se confirmó el principal rasgo que tendrán en Neuquén: una competencia real, protagónica, y con consecuencias que podrán ser determinantes, en el MPN, con la presentación de dos listas. Como se ha publicado, una es del oficialismo, con María Eugenia Ferraresso liderando, la otra es de la “oposición” interna, con Rolando Figueroa.

Lo que pase con el MPN el 12 de septiembre puede ser, efectivamente, determinante, para el proceso que desembocará inexorablemente en 2023, año de un nuevo recambio en la principal silla de comando provincial, que el partido que siempre ha gobernado, no quiere resignar, sino mantener bien ocupada, lejos de cualquiera que no sea parido en su propio seno, en ese parto vitalicio que forma parte de su metodología, celosamente custodiado por los patriarcas y matriarcas partidarios.

Por ahora, esta confrontación será la gran protagonista de las Primarias abiertas en el distrito. Porque el resto presenta un rango menor de interés, y de confrontación efectiva. Juntos por el Cambio, por ejemplo, perdió el nombre (ahora se llama Cambia Neuquén), pero mantiene la coalición armada con Pablo Cervi a la cabeza: no compite en su seno, pues el quiebre se dio antes de las urnas, con el cisma nada ingenuo armado desde la Coalición Cívica. Allí, dicen los expertos en elucubrar teorías conspirativas, hubo una “incentivación” concreta, para meter como candidato a Carlos Eguía, romper, y menguar las chances para la alianza antikirchnerista.

El Frente de Todos, tampoco tendrá problemas en su versión oficial. Si bien se mantenía la postulación de otra lista, con Fabián Ungar como candidato, y también dentro de ese espacio, otra que fue denominada Eva Perón, liderada por Asunción Miras Trabalón, la confluencia de Oscar Parrilli, Darío Martínez y Ramón Rioseco armó una propuesta relativamente poderosa, con Tanya Bertoldi liderando, y el actual diputado Beto Vivero acompañando, además de Teresa Rioseco. Cada sector con su representante, y aunque no todos quedaron contentos, se salva el deber de juntar bancas para que ni Cristina Kirchner ni Alberto Fernández padezcan innecesariamente algo más que lo que naturalmente el país les plantea, que con eso ya tienen bastante.

De hecho, es muy posible que sean estos tres sectores (el MPN, Cambia Neuquén y el Frente de Todos) los que sumen la mayor cantidad de votos ciudadanos. Representan al oficialismo nacional, a la oposición nacional, y al oficialismo provincial. Son los tres sectores que han ganado las mayorías en los últimos años. Las PASO, en definitiva, habilitarán para la contienda de noviembre, y esa solo les abrirá la puerta a tres personas para entrar al Congreso, para ocupar las tres bancas que se renuevan para Neuquén. Lo que se prevé -por supuesto, sin categoría de profecía- es que la elección neuquina divida por tres, dado que difícilmente un sector pueda sacar tanta ventaja como para llevarse dos bancas.

Por eso hubo tanta pelea previa a la selección final, por encabezar listas: es posible que solo los primeros de cada una de esas listas tengan chance de llegar efectivamente a la Cámara de Diputados de la Nación. Los demás trabajarán sin tener un premio concreto, salvo los que están cobijados por estructuras vinculadas al Estado provincial o nacional. En la política argentina nunca hay que menospreciar la motivación personal, porque, de hecho, a veces es lo único que se consigue.

Volviendo a la singularidad, hay que detener la mirada analítica sobre el MPN. La confrontación es, de alguna manera, la prolongación de aquella interna que ganó Gutiérrez sobre Figueroa. Pero no necesariamente indica, la situación actual, que cada bando conserva su misma masa crítica. Más allá del show de simulaciones al que obliga el poder, lo que se observa es un movimiento de interna fuerte, un movimiento que podría liberar una inusitada fuerza. El MPN lo ha provocado, en alguna medida con toda la intención, en alguna otra medida, sin darse cuenta, porque sabe que la contienda que se prepara, la del 2023, será muy exigente, será, tal vez, la más exigente de su historia.

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