La Justicia lo echó del barrio por narco

Le dieron prisión condicional. Pero le prohibieron regresar a Valentina Sur, barrio de Neuquén, en el que operaba

La Justicia lo echó del barrio por narco

Mediante un acuerdo de procedimiento abreviado presentado por la fiscal del caso Eugenia Titanti, un delincuente identificado como Natanael Jaciel Kristovic fue condenado a la pena de 3 años de prisión de ejecución condicional por colaborar en el fraccionamiento y resguardo de estupefacientes destinados a la comercialización, en su casa del barrio Valentina Sur, de la ciudad de Neuquén.

La resolución fue adoptada durante una audiencia realizada en la Ciudad Judicial, en la que el imputado reconoció su participación en los hechos atribuidos por el Ministerio Público Fiscal. Es decir, admitió su condición de delincuente.

Como parte del acuerdo, la fiscalía solicitó que Kristovic sea declarado responsable por el delito de comercio de estupefacientes en calidad de partícipe secundario ya que, de acuerdo con la investigación, su función consistía en colaborar con un tercero en el fraccionamiento y custodia de la droga, pero sin tener el dominio de la actividad ilícita.

Además de la pena de 3 años de prisión en suspenso, Titanti requirió que se le imponga una multa de 22,5 unidades fijas y el decomiso de todos los elementos secuestrados durante el allanamiento.

Finalmente, como reglas de conducta por el plazo de tres años, la fiscal del caso solicitó que el condenado fije domicilio, se presente trimestralmente ante la Dirección de Población Judicializada, realice 96 horas anuales de tareas comunitarias, acredite un oficio o actividad laboral, se someta a un tratamiento por consumo problemático de estupefacientes y no cometa nuevos delitos.

Entre las pautas acordadas por las partes, el imputado deberá finalizar sus estudios secundarios y tendrá prohibido regresar al barrio Valentina Sur o acercarse a menos de 300 metros. Si no cumple irá a parar donde correspende: la cárcel.

El juez Juan Kees, que estuvo a cargo de la audiencia, avaló el acuerdo presentado por las partes, declaró la responsabilidad del malandra, fijó la pena e impuso las reglas de conducta.

Al delincuente le secuestraron unos 670 gramos de clorhidrato de cocaína, distribuidos entre envoltorios compactos y dosis ya fraccionadas, cuatro balanzas digitales de precisión, recortes de nylon, un teléfono celular, 370.400 pesos en efectivo, municiones de distintos calibres y un cargador de arma de fuego.

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