Un nuevo escenario, después del domingo

Estas palabras se escriben el 9 de septiembre de 2021, poco tiempo antes de que se realice el acto eleccionario conocido en Argentina por la sigla PASO. Hoy han culminado las campañas electorales. Ese aluvión de desechos cloacales vertidos sobre los adversarios, ya se va, lentamente, hacia un nuevo capítulo del olvido. Muchas ofensas y pocas propuestas. Un clásico nacional. Hay una casi certeza que refrendar: estas primarias serán determinantes para edificar el nuevo escenario de la política.

A nivel nacional, se asistirá muy probablemente a una instancia casi épica, de fin de un ciclo. El neoperonismo agotó sus posibilidades antes de lo que se pensaba; y su crisis, originó otro modelo de oposición, más cuidadosa y con menos miedo. Ese prurito que identificaba peronismo con trabajadores se ha licuado entre tantas crisis, acrecentadas todas juntas por la pandemia. Ya no hay identificación, sino un corsé artificial de consignas huecas. Por lo tanto, el nuevo escenario será para toda la política, no solo para los sectores que ganen o pierdan. Por primera vez desde 1945, hay margen en Argentina para edificar con otro contexto, con otra libertad, con otro camino ideológico que supere las supercherías del manual del buen militante.

A nivel neuquino, estas PASO determinarán igualmente un escalón superior al estatus preexistente. El MPN, protagonista central, deriva inexorablemente a una situación en la que tendrá que contener de otra manera su propio estatus quo. No le sirve ya el clientelismo, por exceso de demanda, ni la simplificación corporativa de anudar a Estado con empresas y sindicatos. La única salida es producir una profunda reforma estructural del modelo. Lo ayudará la oposición, que también está madurando, tras la crisis ocasionada por la brusca desaparición de quien la aglutinó durante más de 20 años, Horacio Quiroga, ese radical sui generis. En Neuquén, el escenario obligará a una apertura inexorable, para que los dólares de Vaca Muerta no se agoten en más burocracia y más pobreza, sino que vayan hacia la racionalidad estatal y el crecimiento económico por fuera del Estado: lo que supone un lento, pero inevitable, fracking de las transas corporativas.

Este nuevo escenario se armará muy rápido, porque el resultado de las PASO será, insisto, determinante, aunque no vincule con un cambio institucional inmediato, sino que clasifique simplemente a quienes competirán sobre el premoldeado, en noviembre, para empezar allí, realmente, el tránsito hacia el gran recambio del 2023.

 Rubén Boggi

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