Gutiérrez lo ve a Fernández, en medio de sus tres etapas

Neuquén tiene tres etapas o fases en plena marcha en este azaroso tiempo de pandemia, aguardando el momento crucial de las vacunas. Esta categorización no implica que haya que esperar a cumplir una para empezar con la otra, sino que son contemporáneas, fluctúan en importancia entre sí, interactúan, incluso. La primera etapa es la sanitaria, ahora mucho más aliviada; la segunda es la financiera, también encauzada después de la reestructuración de la deuda; y la tercera es la de la reactivación, que conjuga cuestiones como la economía -turismo, petróleo- y lo social, con la vuelta a clases en las escuelas como principal objetivo.

El paso que pudo dar Omar Gutiérrez con el acuerdo con los bonistas es muy importante. El gobierno destaca que fue una reestructuración completa de la deuda en dólares; y que se pudo hacer sin entrar en default, es decir, sin barrer a la basura esa calificación de confianza que ha distinguido a Neuquén históricamente. Salir de la presión de una deuda de más de 600 millones de dólares, prorrateada ahora por otros diez años, no es poca cosa, sino, por el contrario, la puertita que deja entrar una brisa de esperanza y tranquilidad concretas en los despachos oficiales. El gobierno volvió a respirar por su cuenta. Salió de terapia intensiva. Dejó el respirador mecánico. Ahora, habrá que ver cómo diseña la salida de lo peor de la crisis.

Los pasos siguientes derivarán de este paso, que tenía que dar en soledad el gobierno neuquino. Ahora, volverá a respaldarse en la relación con el gobierno nacional de Alberto Fernández. El gobernador Gutiérrez lo verá el lunes, en una cita programada para las 17 en el Museo del Bicentenario, junto a otros gobernadores de provincias con producción de hidrocarburos. La ocasión está pensada políticamente para hacer una “puesta en marcha” del Plan Gas 4. Una puesta en marcha política, se entiende. Después de la semana que pasó, con el baño de drama, gloria, miseria, espanto y chauvinismo potenciado a la máxima potencia, que significó lo que se hizo con la muerte de Diego Maradona, que los gobiernos comiencen a hacer la tarea que les corresponde, es una buena noticia. Hace falta muchos “planes gas” y menos organizaciones de velorios, en Argentina.

El contexto de gradual reducción de casos de contagio de coronavirus, es el adecuado para potenciar al máximo la actividad turística, uno de los rubros económicos más afectados por las restricciones impuestas en pandemia. Con el retorno de vuelos confirmado al aeropuerto Chapelco (que fue remodelado en el sector de la plataforma para los aviones) y la apertura al mundo de esta semana, a partir del 1 de diciembre, se buscará aprovechar todo. La temporada de pesca, por ejemplo, puede ser muy buena. Se permitirá la llegada de pescadores extranjeros, a los que no se les pedirá hisopado, ni nada, más que dólares. La ansiedad es superlativa, y, con un poco de suerte, implicará un renacer económico para la zona de lagos y ríos que concentran la actividad de pesca con mosca.

Gutiérrez pudo concretar, en este contexto, dos obras ya licitadas que serán muy importantes. Una es la de la pavimentación de la ruta 65, que es la que une la ruta de los 7 Lagos con Villa Traful. Es un trabajo de 35 millones de dólares, y es clave. Ese tramo, de 34 kilómetros, es muy transitado, y la polvareda que levanta el intenso tránsito perjudica directamente el frágil ecosistema cordillerano, por lo que, además de la comodidad y seguridad que otorgará, habrá también un beneficio ecológico importante.  La otra obra vial es la del Anillo vial de la Confluencia. Se pavimentará la ruta 67, que es la que une la actual Autovía Norte con Mari Menuco. Se la conoce como la “vía rápida a Vaca Muerta”, y demandará unos 946 millones de pesos.

La tercera etapa, de reactivación, encuentra su mayor dificultad en el plano educativo. La vuelta a clases es un tema que todavía no está plenamente resuelto. El gobierno de Gutiérrez buscará, en ese sentido, guarecerse bajo el paraguas que abra el gobierno de Fernández desde el ministerio de Educación de la Nación. Se espera para esta semana la difusión de un documento firmado por el ministro Nicolás Trotta, en el que habrá un primer diseño para la vuelta a clases, y en el que se mencionará la necesidad de los “consensos básicos” (el rol de los gremios, aquí, es clave), se retomará un plan de “los 180 días” y la organización de ciclos lectivos en las provincias, que respondan a la superlativa demanda que hay actualmente en la población respecto de este tema.

Mientras tanto, el gobierno neuquino avanzará con “la reducción de la brecha digital”. Habrá entrega de equipamiento (computadoras, tablets, teléfonos celulares inteligentes). Según pudo averiguar este medio, la entrega alcanzará a no menos de 38 establecimientos de la capital neuquina, más algunos de Plottier.

¿Qué pasará con los gremios estatales, en este transcurrir veraniego? Aquí juega la reestructuración de la deuda, y la reactivación de Vaca Muerta. El gobierno atará la negociación a estos puntos objetivos, parámetros que se pueden mostrar sin mayor duda. No será fácil garantizar “la paz social”. Los gremios han pasado un año raro, el más extraño de su historia. Pero, la realidad, es impiadosa. La continuidad de la inflación ha socavado salarios incesantemente. La paralización de actividades, el “teletrabajo” reducido a las sesiones de Zoom, ha desnaturalizado una costumbre, una forma de ver el mundo. Diciembre será el mes para confirmar si ese cambio, esa característica de rareza contumaz, servirá para bien o para mal de las relaciones entre el Estado y sus empleados.

En este aspecto, es donde hay más incertidumbre que permanece.

Rubén Boggi

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