La planificación estratégica y las comparaciones inevitables

Los gobiernos que invierten en infraestructura y desarrollo generan beneficios para la comunidad. Fundación nacional destacó a Figueroa

La planificación estratégica y las comparaciones inevitables

El camino correcto rara vez es el más sencillo. Exige esfuerzo, concentración y una planificación estratégica capaz de sostenerse en el tiempo. Pero también es el único que permite llegar lejos, construir beneficios duraderos para la comunidad y generar reconocimientos que trascienden la coyuntura política.

Desde que asumió al frente de la provincia, el gobernador Rolando Figueroa se propuso dar vuelta una página marcada por los vicios de la vieja política. Para eso eligió un rumbo basado en la austeridad, la transparencia y la transformación de los planes sociales en puestos de trabajo genuinos, con el sector privado como aliado en el desarrollo.

Todavía falta mucho camino por recorrer, es cierto. Pero en la transición hacia una Neuquén moderna ya comenzaron a verse resultados concretos. La provincia exhibe nuevas obras, escuelas en ejecución, ampliación del entramado vial, desarrollo acelerado de Vaca Muerta, créditos hipotecarios, préstamos para emprendedores y generación de empleo en distintas regiones, en un contexto nacional donde gran parte del país enfrenta dificultades económicas y parálisis.

Este modelo de gestión, el neuquino, acaba de recibir el reconocimiento de la Fundación CiGob (Ciencias para Gobernar), organización no gubernamental creada en 2005 y especializada en profesionalizar la gestión pública mediante herramientas metodológicas y tecnológicas orientadas a la toma de decisiones basada en evidencia. En un informe reciente, la entidad comparó distintos estilos de gobierno y trazó una diferencia clara entre las políticas de corto plazo y las políticas de Estado.

El análisis de los especialistas destacó que gobernadores como Rolando Figueroa y Juan Pablo Valdés (de Corrientes) construyen legitimidad a través de infraestructura, inversión y transformación territorial, generando capital social sostenido más allá de sus mandatos.

En contraposición, mencionó el caso del gobernador Elías Suárez (de Santiago del Estero), cuyo esquema se apoya en bonos y asistencia directa; es decir en planes sociales. La Fundación remarcó que esas medidas producen un reconocimiento inmediato (en ciertos sectores de la población), pero con “fecha de vencimiento”, mientras que la obra pública amplía capacidades colectivas y modifica realidades de manera permanente. Todas estas acciones impactan en la imagen de los gobernadores, pero las diferencias entre ellas son enormes.

La diferencia de fondo no es solamente económica, sino cultural y política. La asistencia a quienes realmente la necesitan sigue siendo necesaria en virtud del complejo escenario de la economía nacional, pero el verdadero cambio llega cuando el Estado deja de administrar dependencia y comienza a generar oportunidades. Ese es el horizonte que busca consolidar Neuquén: una provincia que planifica, invierte y edifica futuro sobre bases sólidas, dejando atrás la improvisación para avanzar hacia un desarrollo equilibrado y duradero.

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