En Neuquén, lo nuevo funciona
Entre despidos ejemplares, baja del delito y empleo en alza, Neuquén muestra que el cambio de rumbo da resultados concretos
A diferencia de la icónica frase de El Eternauta, “Lo viejo funciona, Juan”, en Neuquén funciona lo nuevo y así quedó demostrado a lo largo de la semana, con una serie de hechos que se decantan de las políticas que puso en marcha el gobierno de Rolando Figueroa. En la semana se conoció el despido de un ñoqui vip, y en paralelo, se difundieron datos que hablan de la confianza de la sociedad para realizar denuncias policiales y estadísticas que demuestran que en Neuquén crece el empleo sin afectar los derechos de los trabajadores.
La lucha contra el delito, y en particular contra el narcotráfico, ya muestra señales claras de eficacia. No se trata de una percepción construida desde los discursos, sino de resultados que se reflejan tanto en la baja de los hechos delictivos, como en el uso creciente de las herramientas públicas. La aplicación Neuquén Te Cuida acumuló miles de denuncias por narcomenudeo desde su puesta en marcha, una cifra que no solo habla de delitos detectados, sino también de una ciudadanía que volvió a confiar en el Estado.
Ese cambio de clima no es casual. Detrás de los números hay una política integral sostenida desde el primer día de gestión: patrullas nuevas, equipamiento, armas, jerarquización salarial, capacitación y más personal para la fuerza. No fueron parches ni medidas aisladas, sino una estrategia que buscó devolverle capacidad operativa a la Policía y previsibilidad a la acción estatal.
Tolerancia cero
En ese mismo escenario se inscribe la cesantía de Nicolás Salvatori -“ñoqui vip”-, hijo del ex gobernador Pedro Salvatori. El episodio no es uno más dentro de la larga lista de despidos de incumplidores que se acumulan desde diciembre de 2023, sino que adquiere un valor simbólico: confirma que el principio de “el que las hace, las paga” se aplica sin excepciones, aun cuando los apellidos pesen en la historia política provincial.
La tolerancia cero dejó de ser una consigna para transformarse en una práctica. Dos años de limpieza interna enviaron un mensaje que la sociedad entendió rápido: el Estado ya no es refugio de privilegios ni aguantadero de viejas mañas. Cada cesantía fue una señal de orden, y cada señal de orden reforzó la idea de que la administración pública empezó a funcionar con reglas nuevas.
Sin falsas dicotomías
En paralelo, mientras el país discute la modernización o reforma laboral como si se tratara de una batalla entre productividad y derechos, Neuquén construye un camino propio que rompe esa falsa dicotomía. Los datos del empleo privado muestran que es posible crecer sin precarizar, actualizar sin desproteger y atraer inversiones sin debilitar al trabajador.
Los números del Sistema Integrado Previsional Argentino son elocuentes: Neuquén volvió a ubicarse entre las pocas provincias con crecimiento interanual del empleo formal, en un contexto nacional marcado por la caída. No es un rebote ocasional, sino una tendencia que se sostiene desde el inicio de la gestión, con más de 4.000 nuevos puestos registrados acumulados en poco más de dos años.
Así, entre la confianza que vuelve a las denuncias, el orden que se impone puertas adentro del Estado y el empleo que crece sin resignar derechos, la provincia ofrece una síntesis que contradice a la frase del Eternauta. Aquí, lo que funciona no es lo viejo: lo que funciona es lo nuevo.