Neuquén avanza hacia el futuro sin descuidar el presente
Mientras extiende las redes de gas, subsidia el servicio de luz y distribuye tanto leña como garrafas. La transición hacia la nueva Neuquén es ordenada
La provincia de Neuquén atraviesa una etapa de transformación sostenida, impulsada por una estrategia de crecimiento que combina planificación, inversión y presencia del Estado. La gestión del gobernador Rolando Figueroa avanza con una hoja de ruta clara, en la que cada decisión parece responder a un objetivo concreto: aprovechar la riqueza que genera Vaca Muerta para mejorar la calidad de vida de la población. En tiempos donde muchas administraciones improvisan o gobiernan sobre la coyuntura, Neuquén ofrece un modelo distinto, basado en la previsión y en la idea de que ningún detalle puede quedar librado al azar.
La paradoja que durante la gestión anterior atravesó a Neuquén era tan evidente como dolorosa: en la provincia de Vaca Muerta, una de las mayores reservas hidrocarburíferas del mundo, todavía existían barrios y localidades enteras sin acceso a la red de gas. Esa contradicción comenzó a resolverse (y aún está en vías de resolución) con una política de expansión de infraestructura que hoy tiene como protagonistas a localidades como Añelo, además de Los Miches y distintas comunidades del norte neuquino. Allí, las obras avanzan o se planifican con el objetivo de saldar una deuda histórica y garantizar un derecho básico que durante demasiado tiempo fue postergado. A varias ya llegó el gas y en otras está por llegar.
La expansión de las redes de gas no es solamente una obra de infraestructura: representa una decisión política que busca igualar oportunidades. Por eso mismo, mientras esas obras avanzan, el Gobierno provincial también sostiene medidas de acompañamiento para quienes todavía no cuentan con ese servicio. Entre mayo y agosto de 2026 aplicará subsidios a usuarios residenciales del EPEN (ente estatal de energía) que dependen de la electricidad para calefaccionarse, con bonificaciones que van del 6 al 20 por ciento según la categoría tarifaria y el nivel de consumo. El mensaje es claro: mientras se avanza hacia el futuro, no se abandona el presente.
La misma lógica se observa en la puesta en marcha anticipada del Plan Calor. Ante la llegada de las primeras nevadas y las bajas temperaturas, la provincia activó uno de los dispositivos de asistencia más importantes del invierno, mediante la distribución de leña y garrafas en distintos puntos del territorio. El operativo apunta especialmente a familias rurales, comunidades alejadas y sectores vulnerables que aún no poseen conexión a la red de gas natural. En otras palabras, mientras se ejecutan obras estructurales para transformar definitivamente la realidad energética de Neuquén, también se garantiza que ninguna familia quede desamparada frente al frío.
Detrás de estas políticas aparece una definición central de la gestión de Figueroa: los dividendos que produce la actividad hidrocarburífera deben traducirse en beneficios concretos para la sociedad. La riqueza de Vaca Muerta no puede quedar encerrada únicamente en balances empresariales o estadísticas macroeconómicas. Debe verse reflejada en obras, servicios, infraestructura y soluciones reales para la gente. Ese parece ser el criterio que hoy guía las inversiones públicas, priorizando mejoras que impactan directamente sobre la vida cotidiana de los neuquinos.
Neuquén vive así una etapa en la que crecimiento y sensibilidad social dejan de ser conceptos opuestos. La provincia avanza hacia el futuro con obras estratégicas, expansión energética y desarrollo económico, pero sin descuidar las urgencias del presente. En un contexto nacional atravesado por ajustes y retrocesos, el modelo neuquino apuesta a convertir la riqueza de sus recursos naturales en progreso tangible para su población. Y esa combinación entre visión de largo plazo y respuesta inmediata es, precisamente, la que empieza a marcar una diferencia.