Neuquén, lista para jugar en las grandes ligas energéticas
La decisión de la Unión Europea de cortar el gas ruso abre una ventana internacional que encuentra a Neuquén preparada
La decisión de la Unión Europea de eliminar por completo las importaciones de gas ruso hacia 2027 sacudió al tablero energético mundial y reconfiguró las expectativas de los países productores. En ese nuevo escenario, que combina tensiones geopolíticas con necesidades urgentes de abastecimiento, aparecen oportunidades inéditas para regiones capaces de responder con volumen, previsibilidad y reglas claras. Neuquén, que desde hace años viene preparándose para competir a gran escala en los mercados internacionales, asoma como una de las grandes beneficiadas si el contexto acompaña.
Para Europa, el quiebre definitivo con Rusia significa consolidar su independencia energética y cerrar una etapa marcada por la dependencia estratégica. Para la Argentina, y en especial para Neuquén, implica la posibilidad concreta de ampliar horizontes de exportación de gas natural licuado. No se trata de una apuesta improvisada, sino de una chance que encuentra a la provincia con una base productiva sólida, experiencia acumulada y un rumbo definido.
Desde el inicio de la gestión de Rolando Figueroa, la provincia profundizó una política orientada a defender sus recursos y convertirlos en palanca de desarrollo. Esa estrategia incluyó priorizar la mano de obra local, fortalecer a las empresas neuquinas, sostener la competitividad de los yacimientos convencionales y acompañar el crecimiento de Vaca Muerta con infraestructura. No fue un camino retórico, sino una construcción práctica que permitió consolidar un modelo propio, alejado de la lógica extractiva sin retorno social.
Ese proceso transformó a Neuquén en la nave insignia de la recuperación económica nacional, durante la última década. En un país atravesado por caídas industriales y retrocesos productivos, la provincia logró mantener un sendero de crecimiento sostenido. La expansión del Valor Agregado Bruto, impulsada principalmente por la actividad hidrocarburífera, no sólo reflejó mayor producción, sino un posicionamiento estratégico que convirtió a Neuquén en el motor energético del país.
Pero el rasgo distintivo del modelo neuquino no se limita a los números. La combinación entre inversiones, planificación y distribución territorial de los ingresos permitió que la riqueza generada comenzara a derramar en obras, educación e infraestructura. Rutas, escuelas y programas de formación laboral muestran que la energía dejó de ser sólo un recurso y pasó a ser una herramienta para fortalecer el entramado social y productivo.
En este escenario, la posible reconfiguración del mercado europeo de gas aparece como una oportunidad que premia la previsión. Neuquén no improvisa: viene construyendo condiciones políticas, económicas y técnicas para insertarse en un esquema internacional cada vez más competitivo. La advertencia sobre una eventual sobreoferta global no invalida el rumbo, sino que refuerza la necesidad de sostener un perfil serio, estable y confiable frente a compradores externos.
Los datos difundidos por la consultora Politikon Chaco arrojaron que entre 2014 y 2024, Neuquén incrementó su Valor Agregado Bruto (VAB) un 93,3% y tuvo el mayor crecimiento de todo el país. Destacaron, además, que la provincia ganó peso relativo en el conjunto del país, pasando del séptimo al quinto lugar en participación sobre el total nacional. Pero eso no es todo, ya que, en 2025, Neuquén se destacó como la provincia que más puestos de trabajo generó en el sector privado.
Así, mientras el mundo redefine sus alianzas energéticas, Neuquén se muestra como una provincia que supo anticiparse. En tiempos de incertidumbre global, la planificación vuelve a demostrar que no es un lujo, sino una condición indispensable para convertir los cambios del mercado en bienestar local.