La sociedad espera castigos más firmes contra los corruptos

La condena a los estafadores planeros dejó sabor a poco. La asociación ilícita parece clara, pero los jueces eligieron una figura más leve

La sociedad espera castigos más firmes contra los corruptos

Tal como lo afirman la doctrina y la jurisprudencia dominantes, la asociación ilícita se configura con el acuerdo entre sujetos que se organizan para cometer delitos. La modalidad que ejecutaron los estafadores planeros que -en la semana- conocieron los años de cárcel que deberán purgar, se ajusta nítidamente a esa figura. Pero los jueces la esquivaron y aplicaron la de administración fraudulenta agravada, que implica menos tiempo en prisión. Eso encendió la polémica aquí, en Neuquén.

Los hampones son ex funcionarios del entonces gobernador Omar Gutiérrez que, entre 2020 y 2022 (ese es sólo el período investigado) se asociaron para robarle a la provincia a partir del desvío de fondos que estaban destinados a familias de escasos recursos económicos, es por eso que se la llama la causa de los planes. Varios delincuentes se organizaron para perpetrar ese robo que incluyó el uso de tarjetas de los beneficiarios hasta la sustracción del dinero. Todos estos malvivientes tenían un rol asignado. Pero para los jueces no hubo asociación ilícita.

Entonces la pena más grave de la figura por la que optaron los jueves (la de administración fraudulenta) fue de cinco años y recayó sobre quienes fueron juzgados como cabecillas; es decir, el ex director de Planes, Ricardo Soiza (dueño del restaurante céntrico Faraón que ahora cambió de nombre); el ex coordinador, Tomás Siegenthaler y el ex ministro de Desarrollo Social, Abel Di Luca.

Si los magistrados los hubiesen juzgado por asociación ilícita la pena podría ser de hasta diez años, pero en fin eligieron la figura más amigable para los rufianes. Es por eso que tanto los fiscales del fuero penal como la Fiscalía de Estado ya anunciaron que apelarán e irán en busca de la condena más severa; al tiempo que esta última también avanzará en las gestiones por la recuperación de la fortuna (al día de hoy 1.200 millones de pesos) que le robaron a la provincia. El gobernador Rolando Figueroa también pide el castigo más severo, en coincidencia plena con el reclamo de la sociedad que respalda la tolerancia cero.

El argumento de los jueces

“Vamos a seguir trabajando del mismo modo”, dijo el juez Juan Kees quien, junto a sus colegas Luciano Hermosilla y Juan Guaita, anunció las penas a los estafadores planeros (que se conocieron el último jueves). La aseveración fue en respuesta a una consulta sobre la sensación -casi certeza- de que los ex funcionarios de Gutiérrez y ahora reos la sacaron barata.

“Las decisiones que tomamos los jueces penales dejan disconforme a ambas partes, es algo a lo que estamos acostumbrados y no nos genera ningún problema y vamos a seguir trabajando del mismo modo”, dijo Kees.

Los delincuentes condenados en esta oportunidad fueron 12, pero antes hubo otros que habían llegado a acuerdos judiciales tras haber reconocido la condición de malandras. La organización delictiva era grande. Entre los que recibieron condena en la semana que acaba de terminar se encuentran Néstor Pablo Sanz, Marcos Osuna, Julieta Oviedo, Luis María Gallo y Alfredo Cury, quienes recibieron penas más bajas que Soiza, pero también de prisión efectiva.

“Nosotros recibimos de buen agrado todas las críticas”, sostuvo Kees. Pero “hay un problema con la asociación ilícita que tratamos de explicarlo en la primera sentencia”, dijo y admitió: “Parece contraintuitivo decir que había una organización grande de personas que estaba coordinada para cometer delitos y que eso no es una asociación ilícita”.

Se entiende que parte o gran parte de los fondos que se llevaron terminaron en manos de referentes del Movimiento Popular Neuquino (MPN) que en ese momento era gobierno.

Cambio de época

Ni bien asumió en sus funciones, hace exactamente dos años, Figueroa puso en marcha la tolerancia cero, caiga quien caiga y le toque a quien le toque. Eso se tradujo en el despido de ñoquis, indisciplinados y delincuentes que -en los tiempos de Gutiérrez- seguían cobrando del Estado pese a estar penalmente condenados ¡Una locura!

A su sistema de tolerancia cero (indispensable para sacar a la mugre que tanto daño hizo) Figueroa le sumó un plan de austeridad que incluyó la reducción de la planta política, la devolución obligada de celulares que estaban en manos de ex funcionarios, la eliminación del alquiler de camionetas (que constituía un robo liso y llano) y la revisión absoluta de todos los contratos de obras, varios de los cuales se dieron de baja.

La tolerancia cero a la corrupción llegó para quedarse. Sigue y seguirá. Es por eso que tras el cambio de época -que pedía y que ahora valora la sociedad- una sentencia como la que dictaron aquellos jueces debe ser obligatoriamente apelada.

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