El que las hace las paga (en Neuquén)

El despido de ñoquis y dos casos emblemáticos acreditan, de modo inequívoco, el fin de los privilegios

El que las hace las paga (en Neuquén)

El que las hace las paga. La frase que los máximos referentes de La Libertad Avanza usaron durante todos estos días para aludir a la detención domiciliaria de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, bien podría aplicarse aquí, en la provincia de Neuquén, donde quedó demostrado que, tal como lo afirman los conductores de La Neuquinidad, ya no hay privilegios para nadie.

La transparencia en el manejo de las finanzas públicas y la tolerancia cero frente a las indisciplinas y los hechos de corrupción, son conceptos con los que llegó el gobernador Rolando Figueroa y que se materializaron rápidamente en hechos.

De entrada, achicó la planta política, ordenó revisar los contratos de obra pública y corrió literalmente del medio a los vagos que oficiaban de intermediarios entre la ayuda social del Estado y las familias destinatarias. Terminó, así, con esos vicios de la vieja política y profundizó el combate a las inmoralidades que hasta diciembre de 2023 eran cotidianas.

Ordenó, por ejemplo, que se agilizaran los sumarios administrativos para resolver las cesantías y hasta exoneraciones de ñoquis y sujetos que seguían cobrando sueldos del Estado a pesar de cargar con condenas judiciales, en algunos casos por robos o estafas y en otros por cuestiones ligadas al narcotráfico. Una locura.

Se acabaron los privilegios. La frase se puso a prueba cuando a los despidos de ñoquis le siguió un caso políticamente complicado: el de la -desde diciembre último- ex vicegobernadora Gloria Ruiz, quien cayó por el peso de sus propios hechos de corrupción.

La Neuquinidad no dudó. Supo que tenía que quitar a la manzana podrida y lo hizo. El interbloque oficialista (Comunidad, Avanzar, PRO, etc.) votó a favor de la destitución de Ruiz a la que la Legislatura consideró éticamente inhabilitada para ejercer el cargo. Hoy afronta la continuidad de las causas judiciales que intentan arrojar luz no sólo sobre los manejos de fondos públicos, sino también sobre la compra de bienes personales, entre ellos una Toyota de alta gama.

El fin de los privilegios también se ha manifestado de manera inequívoca en el reciente inicio de un sumario administrativo a Nicolás Salvatori, un ex funcionario y actual agente de planta permanente del Estado. Los auditores no sólo dieron por acreditado que (a lo largo de al menos cuatro años) incurrió en inasistencias injustificadas y reiteradas, sino también que últimamente puso en práctica un nuevo engaño.

Las cámaras de seguridad acreditaron que marcaba el ingreso en el dispositivo biométrico de toma de huellas dactilares y que en lugar de entrar a trabajar se iba. Salvatori tenía previsto jubilarse, pero ahora afronta el riesgo de una cesantía o exoneración. Su padre fue gobernador de la provincia.

La administración que conduce Figueroa también ha puesto la lupa sobre los certificados médicos, los procederes de los agentes (administrativos o de seguridad) y el compromiso que los funcionarios de la planta política tienen con la provincia y con la población. El que no cumple con las expectativas se queda sin el cargo, así de claro. 

Haber puesto al Estado al servicio de la población y del desarrollo equitativo de la provincia, le ha posibilitado al gobierno no sólo reforzar las partidas de Educación, Seguridad y Salud, sino también realizar rutas con recursos propios. En fin, quedó en claro que en Neuquén no hay privilegios y es por eso que el que las hace las paga.

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