Neuquén 2030: la provincia que planifica su futuro
La visión estratégica de Figueroa apunta a una provincia sin deuda, con infraestructura consolidada y más de un millón de habitantes
La política suele quedar atrapada en la urgencia del día a día. Sin embargo, la gestión de Rolando Figueroa eligió mirar más lejos y proyectar a Neuquén hacia 2030, con una hoja de ruta clara: desarrollo, infraestructura, crecimiento ordenado y una provincia libre de la pesada deuda en dólares heredada de la administración de Omar Gutiérrez. Los indicadores actuales muestran que el rumbo elegido ya está dando resultados.
El desafío no era menor. La actual gestión recibió una deuda pública de 1.800 millones de dólares y un déficit de infraestructura estimado en 4.000 millones. Aun así, en apenas dos años y medio logró reducir casi a la mitad ese endeudamiento mientras ejecuta un nivel récord de obra pública en todo el territorio provincial.
La planificación no se limita a equilibrar cuentas. El objetivo es que para 2030 Neuquén alcance el superávit, cuente con la infraestructura que demanda su crecimiento y deje atrás definitivamente las limitaciones que durante años frenaron su potencial. Es una apuesta de mediano plazo que prioriza soluciones estructurales por encima de los anuncios efímeros.
La provincia también se prepara para una transformación demográfica inédita. Figueroa proyecta que Neuquén superará el millón de habitantes en los próximos años, lo que implica incorporar cerca de 200 mil personas más respecto de la actualidad. Ese crecimiento (estimado para 2030) exige escuelas, hospitales, rutas, servicios y un Estado capaz de anticiparse a las necesidades futuras, tal como lo está haciendo hoy en día la provincia.
Los números respaldan esa visión. En un contexto nacional complejo, Neuquén lidera los indicadores de generación de empleo privado, atrae inversiones y se consolida como uno de los motores económicos más importantes del país. Las estadísticas (realizadas por organismos nacionales) muestran que el desarrollo no es una promesa sino una realidad en marcha.
Por eso, cuando el gobernador habla de una Neuquén distinta para 2030, no se trata de una expresión de deseo. La combinación de recursos, planificación estratégica y gestión permite avizorar una provincia más pujante, moderna y preparada para convertir la riqueza de Vaca Muerta en bienestar duradero para toda su población.