Preocupa la escalada violenta del sindicalismo docente

Preocupa la escalada violenta del sindicalismo docente
(imagen de las redes de Patricia Jure)
(imagen de las redes de Patricia Jure)

Más allá del nuevo paro que se palpa en el horizonte cercano (no habrá clases durante martes, miércoles y jueves de la semana que está a punto de comenzar), la interna del sindicalismo docente entró en una espiral de violencia que preocupa (y mucho), por la simple razón de que es incompatible no sólo con los principios de convivencia, sino también con las responsabilidades que implica la acción de educar.

Cansado del accionar de la seccional capitalina, el secretario general de ATEN provincia, Marcelo Guagliardo, lo expuso con absoluta claridad este viernes. Entre otras cosas, denunció que en las asambleas de esa seccional “se instala una política de cancelación del que piensa distinto”. Advirtió que en la ciudad de Neuquén las asambleas han dejado de ser tales y “se han convertido en actos” políticos. Hasta “hay agresiones verbales”, lamentó.

Aseguró que es por ese nivel de violencia, que infinidad de docentes decidieron no participar de las asambleas. “No hay posibilidad de que haya un proceso de aprendizaje, si hay un ámbito violento”, reflexionó. Y dijo que “hay una política nacional de la multicolor, como brazos políticos del FIT, de ir a destruir las organizaciones que están luchando en el territorio”.

La multicolor es la agrupación interna de ATEN que conducen Angélica Lagunas y Patricia Jure, secretaria general y secretaria gremial de ATEN capital. Ambas fueron concejalas y diputadas provinciales por el Frente de Izquierda (FIT) y son las apuntadas -en el propio gremio- de promover la violencia y los aprietes, en un ámbito en extremo delicado ¿Hace falta recordar que en el medio están los niños, niñas y adolescentes a los que despojan de horas de clases?

Lagunas es la conductora de la Izquierda Socialista y Jure es la jefa del Parido Obrero, cuyo brazo piquetero es el Polo Obrero. Ambas tienen aceitados contactos con los líderes de organizaciones piqueteras y con la actual diputada provincial por el FIT, Gabriela Suppicich (Partido Obrero), quien está mencionada en una causa judicial en la que se investiga un fraude multimillonario al Estado provincial neuquino, perpetrado con fondos para la ayuda social y los cursos para desempleados, durante el reciente gobierno de Omar Gutiérrez.

Sus bloqueos a Casa de Gobierno para que no puedan trabajar los empleados públicos, sus presiones a los docentes que quieren dar clases durante los días de paro y sus cortes de calles, también son expresiones de una violencia a la que parecen haber adoptado como estrategia política.

Este fin de semana, un docente, el profesor Alejandro Urra, se animó a hablar. “Hay una gran mayoría silenciosa de docentes que no están haciendo paro”, dijo y cargó contra las directoras que no informan quienes van a trabajar y quienes hacen paro. Las directoras de escuelas tienen la obligación (legal y moral) de informar, para que los trabajadores queden fuera de los descuentos salariales que se les aplican a los que toman a los alumnos de rehenes, pero no lo hacen. Algunas (y algunos) son parte del mecanismo de presión que ejecuta ATEN capital, otras (y otros) son simplemente cobardes.

El docente (con 16 años de experiencia en las aulas) dijo que en ocasiones “los directores no mantienen los colegios abiertos, y si los abren, le dan la llave a un docente y lo dejan totalmente solo”. Es decir, los violentos tienen un verdadero catálogo de acciones, destinadas a asegurarse de que aquellos que quieran dar clases no puedan hacerlo. No es nuevo. Arrastra años y son precisamente esos perniciosos vicios los que la nueva gestión de gobierno se propuso combatir y erradicar. Claro que hay feroz resistencia.

El accionar violento de ATEN capital preocupa, incluso, en la Legislatura provincial neuquina. Sin ir más lejos, este viernes, el diputado por Avanzar, Francisco Lepore, subrayó que “ATEN provincial emitió un comunicado donde dice, básicamente, que ATEN capital tiene métodos violentos de conducción, que no deja entrar a docentes a las asambleas, que trae gente a las asambleas que no son docentes, que aprieta compañeros, que manda mensajes y de eso hemos tenido un montón"; inclusive "un mensaje de Angélica Lagunas diciéndoles a los directores que cierren con candado las escuelas porque hay docentes que quieren entrar a dar clase”.

Se entiende que Lagunas y Jure no sólo buscan el rédito político (muy probablemente volverán a ser candidatas en las legislativas de 2025), sino también la caja económica para financiar cuestiones partidarias. ATEN capital recibe millones por la cuota sindical. Así y todo, salió a pedir ayuda (a "organizaciones hermanas") para lo que llama el fondo de huelga. Para muchos, ese pedido es una pantalla.

En fin, el accionar violento de ese grupo de dirigentes ya fue expuesto. Habrá que ver si existen mecanismos legales para garantizar la transparencia de las asambleas (en las que se deciden nada menos que los paros) y si existen casos en los que los amedrentamientos configuran el delito de amenazas. Si la denuncia que hizo pública Guagliardo se agota en la queja o el lamento, es probable que nada pueda llegar a cambiar.

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