Más seguridad y más lugares para encerrar delincuentes
La provincia de Neuquén amplía cárceles y comisarías para sostener una política que puso a los malandras tras las rejas
La política de seguridad que puso en marcha el gobernador Rolando Figueroa se ajusta una premisa tan simple como contundente: cuando la Policía tiene recursos, equipamiento y respaldo para actuar, el delito retrocede. Los resultados están a la vista: más allanamientos, más detenidos, procedimientos contra el narcotráfico y aguantaderos derribados. La seguridad se apoya en una política sostenida con inversión y presencia territorial.
A esa estrategia se sumaron nuevas herramientas para las fuerzas de seguridad. La incorporación de pistolas Taser y Byrna, junto con la renovación y ampliación de la flota de patrulleros, permitió fortalecer la capacidad de respuesta policial y actuar con mayor eficacia en las calles. No se trata de comprar equipamiento por comprar: se trata de dotar a quienes combaten el delito de los elementos necesarios para hacerlo y hacerlo mejor.
Pero una política de seguridad efectiva genera también una nueva necesidad: más celdas para que los delincuentes estén donde tienen que estar, tras las rejas. Por eso la ampliación de la Unidad de Detención N 11 de la ciudad de Neuquén no es una obra aislada. El nuevo pabellón de máxima seguridad, con una inversión superior a los 8.100 millones de pesos, forma parte de un plan integral que no solo contempla nuevas etapas en esa cárcel, sino también módulos de máxima y mediana seguridad en Zapala y Cutral Co.
La provincia también está avanzando en infraestructura para las comisarías, porque el sistema de seguridad necesita crecer de manera integral: más policías, mejores herramientas, más móviles, más lugares de detención y establecimientos adecuados para alojar a quienes son privados de su libertad. La ampliación de la U11, que sumará 2.738 metros cuadrados en esta etapa y otros 6.700 metros cuadrados destinados a mediana seguridad, permite empezar a saldar el enorme déficit penitenciario heredado.
El mensaje es claro: Neuquén no está dispuesta a naturalizar el delito ni a construir cárceles para llenar estadísticas; está construyendo capacidad para sostener una política que logró bajar los delitos y aumentar la cantidad de delincuentes detenidos. Ni bien asumió, en diciembre de 2023, el gobierno provincial decidió invertir en seguridad y garantizar que las calles sean para los ciudadanos y no para los delincuentes.