Los candidatos, sin casta, de Figueroa

Con una periodista y un académico, primeros en su nómina de candidatos a diputados, La Neuquinidad marca el rumbo

Los candidatos, sin casta, de Figueroa

Una de las grandes virtudes que tuvieron los asesores de Javier Milei durante la construcción del que sería su camino rumbo a la Presidencia de la Nación, fue la de agrupar al kirchnerismo y al PRO en un mismo conjunto.

A priori parecía extremadamente difícil y hasta poco menos que imposible. Pero, muy a pesar de la grieta que dividía a esos dos otrora grandes protagonistas de la política nacional, lograron convertirlos en destinatarios del mismo repudio ¿Cómo? Con una sola palabra que los englobó a ambos: casta.

De repente, los comandados por Cristina Fernández de Kirchner y los dirigidos por Mauricio Macri pasaron a ser lo mismo: la vieja política, la corrupción, el despilfarro, la vagancia y demás cuestiones, que las redes y hasta el propio Milei se encargaron de potenciar, incluso, a fuerza de agravios e insultos.

Ganó Milei, aplastó aquella antinomia, abrió un nuevo escenario (con Cristina presa y el PRO en ruinas) y generó, además, una nueva grieta: la que separa a aquellos que entienden que la Argentina libertaria es Disney de los que la consideran Sin City ¿Y en el medio? En el medio está esa masa difusa a la que los opinólogos de ocasión suelen llamar “la gente”. Exageraciones al margen, las miradas de unos y otros son extremas e incompatibles.

Mientras tanto, subyacen cierres de comercios, jubilados apaleados y una amarga sensación de economía vulnerable y al acecho; sensación que, por supuesto, ha sido una de las características cíclicas del país, al menos a lo largo de las últimas décadas.

Ahora bien ¿Qué tiene que ver todo aquello con Neuquén? Mucho. Alcanzará con decir que los aciertos y desaciertos de la macroeconomía nacional la afectan de manera inevitable. Y lo que se resuelve en el Congreso de la Nación, también. Por eso es tan importante que los legisladores tengan un fuerte compromiso neuquino a la hora de representar y defender a la provincia.

Lo novedoso, en todo caso, es lo que se da en este nuevo escenario preelectoral, donde aquellos que sean candidatos de La Libertad Avanza (o de otros partidos) no podrán llamar casta a La Neuquinidad, salvo un arrebato de falacia superlativa o de disociación extrema con la realidad.

Eso es así porque el frente de partidos que conduce el gobernador Rolando Figueroa eligió a dos vecinos, reconocidos por sus trayectorias, pero debutantes en la política (y por ende vecinos al fin), para que encabecen la lista de candidatos a diputados nacionales. La periodista Karina Maureira, de fuerte consenso en la comunidad, y el académico del Conicet, Joaquín Perrén, defensor del Estado eficiente y de recorrida en la militancia universitaria, son quienes accederán a las bancas en caso de triunfo electoral (con el margen necesario como para que ingresen los dos).

Hasta ahora, el modelo neuquino de desarrollo -que levanta como bandera el gobierno provincial- había mostrado austeridad, eliminación de gastos innecesarios, reducción de la planta política, eliminación de jubilaciones de privilegio y demás. Ahora, a la premisa de ahorrar para fortalecer a las áreas esenciales del Estado y construir rutas, le sumó la incorporación de nuevas figuras.

Esto hace que los candidatos a representar a los ciudadanos en la Cámara de Diputados sean precisamente eso: ciudadanos como tantos otros (pero que ya comenzaron a prepararse para asumir tamaña responsabilidad). La experiencia está en la lista de candidatos a senadores, con los ministros Julieta Corroza y Juan Luis “Pepé” Ousset, que, si bien son referentes de la nueva generación (por lo cual tampoco son casta), también son -junto con Figueroa- los constructores iniciales de lo que hoy es un frente de partidos.

De aquí en más se espera una campaña intensa; y se entiende que, según el armado que presenten, la consabida acusación de casta puede llegar a caer sobre las listas de algún otro partido.

 

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