En Neuquén la grieta tiene otro sentido
El gobernador estableció una línea divisoria entre los que se esfuerzan por el bien común y los otros. Optó por el mensaje positivo
Durante el acto por el aniversario de Zapala, Rolando Figueroa lanzó una convocatoria que viene a refrendar la continuidad del camino realizado. Llamó a los neuquinos a sumarse al modelo de desarrollo a través del cual se construye la provincia que viene ¡Serán bienvenidos! Expresó.
La antinomia, en el caso de La Neuquinidad no tiene que ver con la consabida grieta nacional, que impide el necesario consenso para la construcción de políticas de Estado. Por el contrario, el frente de partidos que conduce el gobernador establece una línea divisoria entre los que se esfuerzan por el bien común y los otros. Al menos, así lo exclama y ejecuta.
De entrada, la actual gestión de gobierno se propuso erradicar los vicios de la vieja política y, en muchos casos, lo hizo; mientras que en otros lo está haciendo. Eliminó las jubilaciones de privilegio, despidió ñoquis, revisó los contratos de obras públicas (que eran beneficiosos para las empresas, pero perjudiciales para la provincia), y expulsó a los sujetos que oficiaban de intermediarios entre los planes sociales y los destinatarios de la ayuda del Estado.
Desmanteló, de este modo, los engranajes de un modelo que estaba agotado y al que, en 2023, las urnas le dijeron ¡Hasta aquí llegaste! También, el nuevo gobierno les quitó el cargo a los funcionarios de planta política a los que les había confiado puestos de conducción y no mostraron el compromiso que -se les dijo- se les iba a exigir. Lo mismo ocurrió con quienes no cumplieron las expectativas, situación que -en cierto modo- tiene algún correlato con el caso del ex gobernador Omar Gutiérrez, quien a pesar de su condición de externo era el representante de Neuquén en el directorio de YPF. El viernes presentó su renuncia a pedido (en rigor de verdad, exigencia) de Figueroa.
Todas esas políticas, más las de austeridad y el cuidado de los recursos del Estado siguen vigentes, pero en este segundo año de gobierno, Figueroa ha profundizado en la construcción de la Neuquén que viene y que comienza a asentarse no sólo sobre la construcción de rutas, hospitales y escuelas, sino también sobre la generación de puestos de trabajo en el sector privado, el impulso de normas para fortalecer la seguridad y otras acciones que hacen al bienestar y a las mejoras en la calidad de vida del conjunto de la población. Es cierto que aun restan infinidad de cuestiones por resolver, eso es innegable (y de hecho, el equipo de gobierno no lo niega); pero los cambios se notan.
La tolerancia cero a los hechos de corrupción (como quedó fehacientemente acreditado en el caso de la hoy procesada ex vicegobernadora, Gloria Ruiz) y el fortalecimiento de la alianza oficialista, hacen que Neuquén pueda desarrollarse independientemente del estado de crispación perenne, que caracteriza desde hace décadas al escenario nacional.
El frente oficialista, que agrupa a un amplio abanico de expresiones políticas -desde el PRO y los libertarios de Arriba Neuquén hasta el Frente Grande y partidos provinciales- se ha tornado sólido y ha mostrado logros importantes en este año y medio que va de la gestión. Pero, según lo ha explicado, necesita tener peso en el Congreso de la Nación para hacer oír sus reclamos y defender los intereses provinciales.
Las elecciones de senadores y diputados nacionales que se realizarán en octubre próximo constituyen, entonces, la posibilidad de que el modelo neuquino tenga voces propias allá en Buenos Aires y por eso el llamado del gobernador a ampliar horizontes. Figueroa planteó, en términos muy claros, que para avanzar en la construcción del estilo de vida neuquino (que se moderniza, pero sin apartarse de la identidad provincial) es necesario consolidar la autodeterminación que le ha permitido, por ejemplo, construir rutas (pese a que el gobierno nacional paralizó la obra pública), mantener el incentivo salarial docente (que nación dejó de pagar) y defender al ISSN, que asegura jubilaciones provinciales más que dignas, mientras en Buenos Aires apalean a los beneficiarios de un sistema jubilatorio nacional que está en bancarrota.
Todos los neuquinos y neuquinas que quieran trabajar por el desarrollo equilibrado de la provincia son bienvenidos, dijo el gobernador y destacó que la neuquinidad se siente y se vive en cada rincón de la provincia.
Ahora bien, el mensaje positivo frente a las expresiones de odios cruzados que inundan las redes y que -por cierto- resultan tentadoras para atacar desde las sombras del anonimato, constituye toda decisión. Pararse al margen de la grieta que todo lo consume como si de un agujero negro se tratara, también. El asunto es ¿Cómo lo recibirán los neuquinos en esta etapa rumbo a las urnas?