Mezquino con las provincias, Milei les pide más ajuste
Pretendidamente ajeno a la realidad que él mismo provocó, el presidente Javier Milei se despachó, anoche, con una prédica anti casta, que ya no tiene asidero y apeló al eterno contrapunto con el kirchnerismo (o lo que queda de él). Lo hizo para presentar el Presupuesto 2025, ante un Congreso semivacío, ya que muchos legisladores le dieron la espalda, tal como lo hicieron los televidentes con la cadena nacional. El relato libertario se desinfla y pierde fuerzas frente a hechos de la realidad como la quita de cobertura de medicamentos, los despidos, los cierres de comercios, los precios de los alquileres (también los de los servicios) y la decadencia de las Pymes, producto de las políticas de ajuste.
Es más, en su discurso les pidió más ajustes a las provincias. Y eso es literalmente injusto. En el caso de Neuquén, por ejemplo, el gobierno provincial se hizo cargo de la reparación de las rutas, la construcción de escuelas, el reinicio de planes de viviendas y del pago del Fondo Nacional de Incentivo Docente (Fonid) -entre otras- debido a que Milei decidió recortar fondos. Las provincias aportan al país. En el caso de Neuquén aporta la energía que necesita como motor de desarrollo; y pedirle más ajuste es injusto.
Milei habló de su objetivo de “déficit cero”. Pero su discurso político tuvo más de show que otra cosa. Con su histrionismo característico y las muecas pretendidamente graciosas en un país pleno de necesidades y con habitantes que padecen (incluida buena parte de sus propios votantes), redobló la apuesta y prometió para el año próximo “achicar el gasto del Estado” todo lo posible. En esa línea, justificó el veto a la movilidad jubilatoria y al presupuesto universitario. “Vetaremos todos los proyectos que atenten contra el equilibrio fiscal”, advirtió.
A los gobernadores les pidió afrontar el recorte de unos 60 mil millones de dólares y acusó al kirchnerismo ser el gestor de los males económicos del país. El kirchnerismo tiene la culpa de haber llevado a la presidencia al inepto de Alberto Fernández, cuya espantosa gestión abonó el terreno para que floreciera Milei.