Ingresaron una mujer a una oficina provincial: los echaron
Eran serenos y se culparon entre ellos. Uno dijo que hubo consumo de cocaína. La tolerancia cero no para
La purga de ñoquis, incumplidores y otros estatales que no superan el filtro de la tolerancia cero -impuesta por el gobernador Rolando Figueroa- se llevó puestos a dos serenos que cometieron una falta en extremo grave: hicieron entrar a una mujer a una dependencia del Estado provincial neuquino. Y, según admitió uno de ellos, también hubo consumo de cocaína.
De este modo, los despidos -que tienen gran consenso social- siguen adelante y se multiplican para refrendar el cambio de época que impera desde diciembre de 2023. Desde entonces, no se permiten las indisciplinas y, como suele decirse, el que las hace las paga.
La exoneración de los cuadros de la administración pública provincial es un despido aún más severo que la cesantía lisa y llana. Y esta vez recayó sobre estos dos serenos identificados como Héctor Daniel Ramírez y Mario Alberto Contreras, quienes pertenecían a la planta permanente de la subsecretaría de Niñez y Adolescencia, dependiente del ministerio de Trabajo y Desarrollo Humano.
En el expediente consta que, el 14 de febrero de 2025 (día de San Valentín), les iniciaron sumario administrativo. Les endilgaron que el 28 y 29 de septiembre de 2024 incumplieron sus deberes de serenos e hicieron ingresar una mujer ajena a la administración pública. Dicen que eso ocurrió en la dirección provincial de Protección de Derechos de las Personas Mayores, ubicada en Remigio Bosch y J.J. Lastra de la ciudad de Neuquén (que estos tenían la obligación de vigilar). Se asegura que la mujer permaneció y circuló por ese lugar durante más de 10 horas.
También se asegura que los ahora expulsados no se retiraron del lugar cuando debían hacerlo. Y uno de ellos, Contreras, declaró que en medio de todo eso hubo consumo de cocaína.
Los dos fueron citados a declarar para que explicaran la situación y, según se consignó en el sumario, “se culparon entre ellos respecto a quien permitió el ingreso de la mujer observada en el registro fílmico de la institución”. No fueron los únicos castigados por esto. A uno de sus compañeros, un tal Danton Américo Gómez, le aplicaron una suspensión por no haber registrado en el libro de actas esa anomalía evidente, que ocurrió durante su turno.