Realidad indiscutible: el gas primero para los neuquinos

La ampliación del Gasoducto Cordillerano permitió destrabar un problema que llevaba años sin resolverse, en las localidades del sur

Realidad indiscutible: el gas primero para los neuquinos

Durante años, Neuquén convivió con una paradoja difícil de explicar. Mientras la provincia se consolidaba como el principal motor energético del país, miles de vecinos de la zona cordillerana no podían conectarse a la red de gas natural porque el Gasoducto Cordillerano había llegado al límite de su capacidad. Esa situación, heredada de una etapa marcada por la falta de inversiones estratégicas, frenó el crecimiento de ciudades como Villa La Angostura, San Martín de los Andes y Junín de los Andes.

Con Rolando Figueroa esa lógica comenzó a cambiar. El gobernador hizo del concepto de que los recursos de Neuquén deben beneficiar primero a los neuquinos una política concreta y encontró una solución para un problema que llevaba años postergado. La repotenciación del Gasoducto Cordillerano, impulsada junto con Chubut y Río Negro y financiada mediante un crédito del Banco Provincia del Neuquén (BPN), permitió recuperar la capacidad del sistema y volver a habilitar nuevas conexiones.

Los resultados ya son visibles. En Villa La Angostura más de 300  nuevas familias ya cuentan con gas natural; en San Martín de los Andes se registraron más de 400 nuevas conexiones y más de mil solicitudes de factibilidad desde que se levantó la restricción; mientras que en Junín de los Andes 172 vecinos ya accedieron al servicio y otros 327 iniciaron los trámites para hacerlo. En total, cerca de 900 nuevos usuarios ya se beneficiaron con una obra que durante años permaneció pendiente.

La decisión también marca una diferencia respecto de la gestión anterior. Donde antes predominaban las restricciones producto de la falta de inversión en infraestructura, ahora aparece un Estado provincial que utiliza sus propias herramientas financieras para resolver cuellos de botella que afectaban directamente la calidad de vida de la población. El BPN es, ahora, un actor central del desarrollo provincial.

La ampliación del Gasoducto Cordillerano no solo habilita nuevas conexiones. También simboliza un cambio de rumbo en la administración de los recursos energéticos de la provincia. Con obras que priorizan a los habitantes de Neuquén antes que, a cualquier otra demanda, Figueroa consolida una de las premisas centrales de su gestión: que el gas, el petróleo y la riqueza que generan Vaca Muerta y la actividad hidrocarburífera se traduzcan primero en más infraestructura, más servicios y mejores condiciones de vida para los neuquinos.

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