La motosierra al manejo del fuego y la triste consecuencia

La motosierra al manejo del fuego y la triste consecuencia

Los incendios que lamentablemente arrasan con hectáreas enteras en la Patagonia dejaron una lección de la que el gobierno nacional debería tomar debida nota: la motosierra por la motosierra misma, sin planificación ni estrategia, constituye un riesgo inadmisible.

Cuando -ni bien asumido- el presidente Javier Milei puso en marcha la reducción del Estado, no sólo la emprendió contra quienes se aprovechaban de los vicios de la vieja política (ñoquis, corruptos, etc. que sin dudas merecen el más severo de los castigos), sino también  contra organismos a los que tendría que haber robustecido, tras tantos años de desidia y descalabro kirchnerista. Las áreas de Parques Nacionales y de Manejo del Fuego, son dos de ellos.

Desde la Patagonia se le advirtió que lejos de recortar personal debía fortalecerlo, ya que los incendios son cíclicos y destructivos, máxime a partir del consabido cambio climático, cuyas consecuencias –por cierto, adversas- son negadas desde la administración central.

El desacierto y la persistencia en el error hicieron que se dispusiera de un menor volumen de recursos. En efecto, en 2024, el Servicio Nacional de Manejo del Fuego dispuso de un presupuesto (congelado) de 12.101,82 millones de pesos, con el agravante de que a lo largo de todo ese año sólo se ejecutó el 22% ¿El resto? Vaya a saberse. Lo que está claro es que no se invirtió.

Peor aún, la postura se mantuvo (y se mantiene) este año, donde el nivel de ejecución de recursos apenas llega al 0,08%, pese a las llamas que arrasan a las áreas cordilleranas de distintas provincias. Ahora, con el desastre consumado, Nación podrá hacer aportes para la remediación, pero lo que se espera es una revisión de las prioridades y un sinceramiento: ¿Sirvió recortar en áreas sensibles? La respuesta es contundente ¡No!

Aquí, en Neuquén, el incendio (que ya lleva más de tres semanas) se desató en Valle Magdalena, área del Parque Nacional Lanín y en consecuencia de jurisdicción nacional. Las fuertes inversiones del gobierno provincial (que prolongó la emergencia ígnea y dispuso la asignación de recursos sin límites) logró que las llamas no avanzaran a la velocidad con la que podrían haberlo hecho. 

También fue (y es) fundamental la solidaridad de provincias como Córdoba, Buenos Aires, Entre Ríos, La Pampa y Santa Fe, que enviaron brigadistas y bomberos; al tiempo que Santiago del Estero envió un Boeing 737, por gestiones del gobernador Rolando Figueroa con su par Gerardo Zamora.

Aunque es dificil establecer el número, por el simple hecho de que se van turnando, puede decirse que por estas horas trabajan en el área afectada -cerca del Lanín y de Junín de los Andes- unos 850 brigadistas a los que respaldan con maquinaria vial y 17 aeronaves, incluidos el Boeing y un helicóptero equipado con tecnología de última generación que llegó de Chile.

En Neuquén también hubo motosierra para erradicar los vicios del pasado reciente. El gobernador implementó políticas de tolerancia cero a la corrupción, despidió ñoquis, redujo la planta política, eliminó los gastos innecesarios del Estado, revisó contratos de obra pública y borró literalmente del medio a quienes oficiaban de intermediarios en la asignación de planes sociales. Pero, lejos de mezquinar en áreas sensibles, reforzó las partidas de Educación, Seguridad, Infraestructura Vial y Salud.

Es de esperar que esta mala experiencia de los incendios invite a la administración nacional a orientar la mira de la motosierra hacia dónde realmente corresponde.

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