Sindicalismo docente: los suplentes de suplencias y la vagancia
En el comienzo de una semana agitada en materia “educativo sindical”, dos asuntos se pusieron sobre la mesa: los suplentes de suplencias, que llevan a que haya (al menos) tres docentes por cargo y la vagancia, término con el que muchos de los que opinan en redes califican a los que hacen paro y dejan a los alumnos sin clases (práctica penosamente habitual aquí, en Neuquén). Llamativamente, fue la dirigencia del sindicato docente (ATEN) la que habló de vagancia.
El propio gobernador Rolando Figueroa señaló, este lunes, que el gobierno de la provincia de Neuquén eroga unos 100 millones de dólares al año en suplencias docentes (por todo concepto). Y que sólo las suplencias de suplentes implican un gasto anual de 20 millones de dólares. Por raro que suene, los suplentes cubren a otros suplentes que, a su vez, estaban cumpliendo una suplencia. Cómo mínimo es llamativo e imposible de encontrar en la actividad privada.
Las cifras se conocieron en medio de la puja en la que el gobierno provincial neuquino decretó el aumento salarial (con actualización de sueldos según el índice de precios al consumidor IPC incluido), luego de que el sindicalismo docente de ATEN rechazara sistemáticamente lo que había pedido.
Además del decreto, el gobierno anunció que aquellos que adhieran el paro al que convocó el sindicalismo docente desde este martes hasta el jueves incluido, no cobrarán los bonos de 100 mil y de 125 mil pesos (en marzo y abril), al tiempo que les descontarán los días no trabajados. La medida consechó amplio respaldo de la sociedad, en las redes.
También ayer, el propio sindicato introdujo el término vagancia a esta disputa, y así lo expresó en uno de los párrafos de un comunicado: “Mientras desde ATEN reclamamos por una instancia de negociación que el gobierno pretende clausurar por decreto, se inicia una campaña de descrédito y descalificación hacia la docencia neuquina, a la que se la acusa de vagancia y de hacer un uso irresponsable de licencias”.
La Real Academia Española (RAE) define a la vagancia como “pereza y falta de ganas de hacer algo”. Hoy la militancia política de ATEN no trabaja, mañana tampoco e igual el jueves.