Dos penosos episodios que obligan a reflexionar
Preocupa e indigna lo que sucedió este sábado en la ciudad de Neuquén, en virtud de que en estos penosos episodios tallaron la imprudencia, la desidia y, lamentablemente, el desinterés manifiesto por la seguridad de los demás. Las víctimas fueron dos motociclistas que terminaron en el Hospital Castro Rendón, con lesiones graves.
El primero de los accidentes (o incidentes) sobrevino a las 7:25, cuando el conductor de una Citroën Berlingo -un muchacho de unos 29 años- cruzó en rojo una de las esquinas más transitadas de la ciudad; nada menos que Avenida Argentina y Leloir.
Automovilistas dieron testimonio de que, efectivamente, se desentendió de las indicaciones del semáforo; y fue así cómo impactó a un motociclista que por ahí circulaba y al que le provocó fracturas en una de sus piernas. La camioneta terminó volcada.
Por la noche, pasadas las 22, el conductor (eso es lo que se dice) de una Renault Sandero atropelló a un motociclista a la altura de Intendente Carro y Lainez, huyó repudiablemente del lugar y lo dejó tirado. Un hombre y una mujer que ahí se encontraban lo socorrieron y llamaron tanto a la policía como a los servicios médicos, que lo trasladaron.
El incumplimiento de las normas más elementales de tránsito es recurrente en esta ciudad, en la que es común toparse tanto con quienes usan sus teléfonos mientras conducen, como con quienes estacionan en doble fila con total desprecio por los demás. Si a eso se le suma la ausencia de solidaridad, en verdad es para preocuparse. Neuquén es una ciudad de buena gente, una provincia de buena gente. Pero sin dudas estos episodios obligan a reflexionar.