El próximo liderazgo empieza en las aulas

Primera en inversión por estudiante, Neuquén convierte recursos en estrategias para sostener el crecimiento durante las próximas décadas

El próximo liderazgo empieza en las aulas

Los indicadores económicos ubican a Neuquén en la cima del crecimiento nacional. La expansión de su actividad, el dinamismo del empleo y las inversiones vinculadas a Vaca Muerta consolidan un presente que ninguna otra provincia puede mostrar. Sin embargo, la gestión de Rolando Figueroa parece haber entendido que el verdadero desafío no es sólo administrar el éxito actual, sino garantizar que ese liderazgo se sostenga en el tiempo.

La mejor prueba de esa mirada estratégica aparece en la educación. Mientras un informe elaborado por especialistas de la UBA expone el fuerte retroceso del presupuesto educativo nacional durante el bienio 2024-2025, Neuquén encabeza el ranking argentino de inversión por alumno. Eso es la consecuencia de una decisión política que coloca al conocimiento en el centro del desarrollo.

En 2024, la inversión por alumno fue de 6 millones de pesos en Neuquén y la proyección inmediata es llegar a los 9,9 millones de pesos. El objetivo es claro y el camino también: en este 2026, la Provincia destina el 42% de su prepuesto a Educación.

Ese liderazgo, además, está lejos de agotarse. Esa asignación presupuestaria confirma que el objetivo no era alcanzar un primer puesto circunstancial, sino profundizar un modelo que prioriza la formación del capital humano que necesitará la provincia durante las próximas décadas.

Figueroa comenzó a delinear ese camino incluso antes de ser candidato. La planificación de una provincia que aprovechara la riqueza de sus recursos naturales para transformarla en oportunidades educativas fue uno de los ejes de su propuesta. A dos años y medio de gestión, esa hoja de ruta se refleja en escuelas terminadas, nuevas obras, becas, salarios docentes competitivos e infraestructura que sigue expandiéndose.

La lógica es sencilla: una provincia que aspira a liderar la producción energética del país necesita también liderar la formación de quienes protagonizarán ese desarrollo. Hace ya dos años y medio, la inversión en educación dejó de ser un gasto para convertirse en la principal herramienta de competitividad, arraigo e igualdad de oportunidades para las próximas generaciones.

Neuquén demuestra así que su fortaleza no reside únicamente en el presente que construyó, sino en el futuro que está preparando. Los buenos indicadores económicos explican dónde está hoy la provincia; la inversión histórica en educación anticipa dónde pretende estar mañana. Y esa combinación de crecimiento con planificación es, probablemente, la mayor diferencia que hoy exhibe la gestión de Figueroa.

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