Neuquén: producción récord con el corazón puesto en su gente

El logro del gobierno no radica sólo en el petróleo y el gas, sino en haber convencido a las empresas de que la provincia es mucho más que Vaca Muerta

Neuquén: producción récord con el corazón puesto en su gente

El gran mérito del gobierno de Rolando Figueroa no se limita a haber establecido reglas de juego claras que permitieron alcanzar récords históricos en la producción de petróleo y gas. Ese logro, indiscutible, se complementa con una definición política más profunda: convencer a las compañías de que la provincia de Neuquén es mucho más que un territorio de recursos naturales y que su verdadero valor está en su gente.

Esa concepción se expresa con hechos concretos. Este martes, Vista Energy anunció un aporte de un millón de dólares al programa de becas Gregorio Álvarez, una decisión que refuerza el vínculo entre producción energética y desarrollo social. El respaldo empresario al sistema de becas marca un punto de inflexión en la relación entre la provincia y las petroleras, que ya no se limitan a invertir en pozos sino también en oportunidades educativas. De hecho, son muchísimas las que aportan a estas becas estudiantiles.

Durante años, el desarrollo energético estuvo asociado casi exclusivamente a la expansión de Vaca Muerta. Hoy, sin abandonar ese motor productivo, la provincia avanza con el fortalecimiento de un modelo distinto, donde la riqueza que surge del subsuelo se traduce en beneficios concretos para quienes viven en la superficie. En ese esquema, el programa de becas se consolidó como la política emblemática de una nueva articulación entre el Estado, las empresas y la sociedad.

La gestión provincial logró algo que parecía difícil: que las petroleras se sientan parte integral del proyecto neuquino y no simples explotadoras de un recurso. No sólo invierten en producción y en infraestructura, sino que prácticamente desde que asumió Figueroa también acompañan con financiamiento un programa educativo que alcanza desde el nivel inicial hasta la universidad, con jóvenes de toda la provincia como protagonistas.

Ese cambio de mirada implica reconocer que el corazón de Neuquén no late en los pozos, sino en sus niños, adolescentes y jóvenes. Son ellos los destinatarios directos de una política que busca igualar oportunidades y romper con la lógica histórica de que el desarrollo energético no siempre se traducía en desarrollo social. El mensaje es claro: no hay futuro productivo sin futuro educativo.

Las reglas de juego estables que implementó Figueroa dieron previsibilidad a las inversiones y explican los actuales récords de producción. Pero la innovación más relevante está en haber sumado una dimensión humana a ese crecimiento. La provincia dejó de pensarse sólo como una plataforma de extracción para asumirse como una comunidad que necesita formar a quienes sostendrán su economía en las próximas décadas.

Al destacar el aporte empresario, el gobernador señaló que “las becas permiten igualar las líneas de partida y dar oportunidades reales a miles de jóvenes neuquinos”, y sostuvo que se trata de “una inversión en el futuro de la provincia”. Por su parte, el fundador y CEO de Vista, Miguel Galuccio, afirmó que “esta nueva etapa de crecimiento exige también formar el talento que va a sostener ese desarrollo”, y remarcó que “Neuquén necesita profesionales comprometidos con su gente y con su territorio”. Así, producción y educación comienzan a integrarse en un mismo proyecto estratégico.

Te puede interesar
Últimas noticias