Niños sin derechos, de Rusia a la Argentina

Niños sin derechos, de Rusia a la Argentina
El dibujo de la adolescente rusa
El dibujo de la adolescente rusa

Lo sucedido en Rusia con una adolescente de 13 años a la que separaron de su padre por haber realizado (en la escuela) un dibujo en contra de las brutalidades de la guerra, tiene un componente en común con lo que sucede aquí, en la Argentina; y ese componente no es otro que el estado de vulnerabilidad de aquellos niños y niñas a los que no se les garantizan sus derechos y que no son escuchados por quienes tienen la obligación indelegable de hacerlo: los jueces y juezas de Familia.

En Rusia, cuyo régimen gobernante mantiene una sangrienta invasión a Ucrania, la adolescente María Moskalyova le fue arrebata a su papá y (tras un período de residencia en un centro de vaya a saberse qué) le fue entregada a su madre, quien no la veía desde hacía años. Ella no quería ir con su progenitora. Estaba asustada, angustiada y preocupada por el destino de su padre, quien fue arrestado por el régimen de Vladimir Putin.

Ahora, la comisionada rusa para los Derechos del Niño, María Lvova-Belova, confirmó que la niña ya está con su progenitora. “Como muchos de ustedes saben, ella no ha vivido con su madre en muchos años y tenían muy poca comunicación”, escribió en sus redes esta funcionaria sobre la que pesa una orden de arresto de la Corte Penal Internacional, por la “deportación” de niños ucranianos.

Aquí el caso más aberrante, doloroso e indignante es el de Lucio Dupuy, el chiquito de apenas 5 años que una jueza le arrebató a la familia paterna, para regresárselo a la progenitora que lo había abandonado. El pobre Lucio era muy feliz con sus tíos y abuelos, y pasó a sufrir un infierno. Está acreditado que padeció golpes, abusos sexuales y que en su brutal asesinato tuvieron responsabilidades tanto la progenitora como la pareja de esta (ambas condenadas). La jueza que les entregó a Lucio actuó como si la vida de un menor se tratara de un mero trámite burocrático, un frío expediente, nada más que eso. Hoy las heridas no cierran y la sociedad aún lo llora.

En los casos de padres en litigio, es una constante en la Justicia de Familia separar a los hijos de sus padres ni bien las madres realizan una denuncia cuya veracidad jamás es constatada, y así padres e hijos (o hijas) pierden años que no recuperarán jamás. Sólo un individuo sin escrúpulos es capaz de realizar una falsa denuncia para sacar provecho en desmedro de sus propios hijos. Sucede en la Argentina, incluida Neuquén. Pero jueces y juezas no suelen detenerse en ello.

En fin, en Rusia se vulneraron los derechos de aquella adolescente, en nombre de la guerra. Aquí se vulneran derechos de niños y niñas en nombre de la impericia, la desidia, la cobardía (que se refleja con pasmosa nitidez en el temor a tener que dar explicaciones frente a expresiones de los neo fanatismos) y el desinterés liso y llano por hacer lo que magistrados y magistradas tienen la obligación de hacer: justicia.

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