El crecimiento de Neuquén también se refleja en las góndolas
Mientras gran parte del país sigue mostrando signos de estancamiento, Neuquén consolida un modelo de desarrollo que se refleja en la vida cotidiana. El crecimiento de las ventas en supermercados se suma a una larga lista de indicadores que muestran cómo las políticas impulsadas por Rolando Figueroa impactan de manera directa en las familias.
El crecimiento de Neuquén ya no se mide únicamente por la magnitud de Vaca Muerta ni por las grandes inversiones en infraestructura. También se observa en un indicador que refleja con claridad el pulso de la economía cotidiana: las ventas en los supermercados. Los datos de mayo volvieron a colocar a la provincia por encima del promedio nacional, confirmando que el desarrollo tiene un efecto concreto sobre el consumo de las familias.
Las ventas crecieron un 36,5 por ciento interanual a precios corrientes y un 7,8 por ciento a precios constantes, cifras que consolidan a Neuquén entre las economías más dinámicas del país. No se trata de un dato aislado, sino de la consecuencia de un modelo de gestión que apuesta a transformar los recursos provinciales en más empleo, inversión y movimiento económico.
Desde el inicio de la actual gestión, el crecimiento dejó de quedar concentrado en los grandes proyectos energéticos para extenderse a toda la provincia. La reactivación de la obra pública, los planes habitacionales, los créditos para emprendedores, las líneas hipotecarias y las inversiones en infraestructura fueron generando un círculo virtuoso que hoy también se refleja en el consumo interno.
El propio gobernador sostuvo que “los datos de mayo confirman que seguimos por el camino correcto”. Los números respaldan esa afirmación. El aumento de las compras en supermercados demuestra que la actividad económica mantiene dinamismo y que una mayor cantidad de recursos circula dentro de la economía provincial, fortaleciendo tanto al comercio como al empleo.
El ticket promedio alcanzó los 59.199 pesos durante mayo, con una variación interanual del 32,7 por ciento. Los productos de almacén concentraron el 25,3 por ciento de la facturación, seguidos por carnes con el 18,2 por ciento, artículos de limpieza y perfumería con el 12,7 por ciento y lácteos con el 8,9 por ciento, reflejando un consumo distribuido entre los principales rubros de la canasta familiar.
Mientras en muchas provincias la discusión continúa centrada en cómo afrontar la caída de la actividad, Neuquén vuelve a ofrecer una realidad distinta. El crecimiento económico impulsado por un modelo de administración de los recursos propios no sólo se traduce en obras, viviendas y créditos, sino también en un mercado interno fortalecido, donde el desarrollo deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una mejora palpable en la vida diaria de los neuquinos.