Un informe revela la dimensión del desastre que dejó Bertolini
Mientras Luis Bertolini avanzaba hacia lo que sería su renuncia, Plottier se hundía en un escenario de desidia que empujó al municipio hasta el borde de la cornisa. Hay una auditoría en curso para esclarecer al detalle la cuestión. Pero, un informe preliminar, que se conoció este fin de semana, confirma lo que los vecinos padecieron durante meses: una administración sin rumbo, financieramente quebrada y administrativamente desarticulada, incapaz de responder incluso a las obligaciones más elementales del Estado.
Pero el desastre no se limita a números en rojo. El informe describe una estructura atravesada por contrataciones difíciles de justificar, gastos sin autorización, bonificaciones irregulares, descontrol del personal y decisiones tomadas al margen de toda planificación. No se trató solamente de una gestión ineficiente; los indicios revelan prácticas que exponen un manejo profundamente cuestionable de los recursos públicos.
Ese cuadro también explica por qué Bertolini terminó dejando el cargo mientras era investigado por presuntos hechos de corrupción. Quien llegó al poder como heredero político de la ex intendenta Gloria Ruiz terminó recorriendo un camino similar al de quien lo precedió. Hoy ambos son objeto de causas judiciales que buscan determinar si detrás del desorden administrativo existieron responsabilidades penales en el manejo de los fondos públicos.
La auditoría muestra un municipio prácticamente paralizado: deudas millonarias con proveedores, con la Municipalidad de Neuquén (por la disposición de los residuos domiciliarios), con la ART y con los sindicatos; servicios públicos deteriorados; recolección de residuos al borde del colapso; calles pavimentadas sin planificación y un parque automotor abandonado. El resultado fue una ciudad donde la improvisación reemplazó a la gestión y los vecinos terminaron pagando el costo de esa decadencia.
Lo más preocupante es que semejante deterioro no fue producto de un hecho aislado ni de una emergencia inesperada. Fue la consecuencia de una forma de administrar el Estado que naturalizó el desorden, debilitó los controles y convirtió la falta de transparencia en una constante. El informe preliminar de la auditoría no hace más que poner por escrito una realidad que Plottier venía sufriendo desde hacía demasiado tiempo y que terminó a fines de abril, cuando renunció Bertolini.
Ahora será la Justicia la que determine las responsabilidades individuales. Pero el plano político ya ofrece una conclusión difícil de discutir: el ciclo que encabezaron Gloria Ruiz y luego Luis Bertolini dejó a Plottier al borde del colapso institucional. Reconstruir la ciudad exigirá mucho más que ordenar las cuentas; requerirá recuperar la confianza pública después de una de las etapas más oscuras de la historia reciente del municipio.