2025-11-05

Grotesco y anacrónico show del sindicalismo de izquierda

La izquierda del sindicato de los docentes neuquinos (ATEN) sacó a relucir, este miércoles, su manual de acciones violentas, grotescas y anacrónicas que son ampliamente rechazadas por amplios sectores de la comunidad que, en toda elección -gremial o por cargos-, ni siquiera la contempla entre las opciones a votar.

La izquierda gobierna la seccional capitalina que, este miércoles, realizó un paro con el inaceptable y mendaz pretexto de que la conducción provincial no la hizo partícipe de la mesa de las negaciones salariales 2026, que comenzaron hoy. La seccional capitalina no tiene lugar en  esa conversación, por el simple hecho de que las negociaciones son en nombre de los docentes de toda la provincia. Entonces una seccional no tiene por qué reclamar una silla en esa mesa. Más claro imposible.

No obstante, a partir de su falacia, la seccional capitalina protagonizó esta tarde una escalada de violencia con la que perjudicó a los neuquinos en general. Es que no sólo dejó sin clases a los niños (en su zona de influencia), sino que también cortó el tránsito, impidió (hasta donde pudo) el ingreso de la dirigencia de ATEN provincia a Casa de Gobierno (donde se realizó la reunión) y la agredió con insultos una vez terminado el encuentro. El hecho no es menor. Entre otras cosas, porque parte de estos violentos y violentas tienen cursos escolares bajo su responsabilidad. Están al frente de las aulas. Otros son activistas de profesión, piqueteros en proceso de reciclaje o militantes rentados por la propia caja gremial capitalina.

Quienes conducen la seccional díscola son las ex diputadas de izquierda, Angélica Lagunas (Izquierda Socialista) y Patricia Jure (Partido Obrero). Dos dirigentes que acumulan candidaturas y que en mayo último fueron rechazadas por los docentes, que les propinaron una soberana derrota en las elecciones por la conducción provincial, que hoy ejerce Marcelo Guagliardo a quien, en diciembre próximo, sucederá Fany Mansilla (ambos de la misma agrupación, el TEP).

Lagunas (tampoco Jure) no ha tomado nota de ese revés electoral. O quizás sí. E intenta imponer -desde la mentira, el desapego por las normas más básicas de convivencia y la violencia lisa y llana- lo que no consigue por el soberano camino de las urnas.

No sólo los afiliados al gremio docente. También la sociedad en su conjunto rechaza las prácticas anacrónicas de la izquierda sindical docente. Tanto es así que la candidata a diputada nacional por el Frente de Izquierda, Julieta Ocampo apenas obtuvo un misérrimo puñadito de votos. Ocampo es diputada provincial y su jefa directa es Lagunas, quien comanda a la Izquierda Socialista en Neuquén.

Lo que ocurrió este miércoles no debería volver a pasar. Es hora de reflexionar. Pero la experiencia indica que, lamentablemente, Lagunas y compañía no necesitan un reclamo genuino, ni siquiera una hipótesis de conflicto, para arrebatarles horas de clases a los neuquinos, para bloquear los ingresos a un edificio público o para generar un caos de tránsito en el centro de la ciudad más grande de la Patagonia, con todos los riesgos que ello implica para conductores y peatones.   

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