2025-07-19

Los candidatos, sin casta, de Figueroa

Una de las grandes virtudes que tuvieron los asesores de Javier Milei durante la construcción del que sería su camino rumbo a la Presidencia de la Nación, fue la de agrupar al kirchnerismo y al PRO en un mismo conjunto.

A priori parecía extremadamente difícil y hasta poco menos que imposible. Pero, muy a pesar de la grieta que dividía a esos dos otrora grandes protagonistas de la política nacional, lograron convertirlos en destinatarios del mismo repudio ¿Cómo? Con una sola palabra que los englobó a ambos: casta.

De repente, los comandados por Cristina Fernández de Kirchner y los dirigidos por Mauricio Macri pasaron a ser lo mismo: la vieja política, la corrupción, el despilfarro, la vagancia y demás cuestiones, que las redes y hasta el propio Milei se encargaron de potenciar, incluso, a fuerza de agravios e insultos.

Ganó Milei, aplastó aquella antinomia, abrió un nuevo escenario (con Cristina presa y el PRO en ruinas) y generó, además, una nueva grieta: la que separa a aquellos que entienden que la Argentina libertaria es Disney de los que la consideran Sin City ¿Y en el medio? En el medio está esa masa difusa a la que los opinólogos de ocasión suelen llamar “la gente”. Exageraciones al margen, las miradas de unos y otros son extremas e incompatibles.

Mientras tanto, subyacen cierres de comercios, jubilados apaleados y una amarga sensación de economía vulnerable y al acecho; sensación que, por supuesto, ha sido una de las características cíclicas del país, al menos a lo largo de las últimas décadas.

Ahora bien ¿Qué tiene que ver todo aquello con Neuquén? Mucho. Alcanzará con decir que los aciertos y desaciertos de la macroeconomía nacional la afectan de manera inevitable. Y lo que se resuelve en el Congreso de la Nación, también. Por eso es tan importante que los legisladores tengan un fuerte compromiso neuquino a la hora de representar y defender a la provincia.

Lo novedoso, en todo caso, es lo que se da en este nuevo escenario preelectoral, donde aquellos que sean candidatos de La Libertad Avanza (o de otros partidos) no podrán llamar casta a La Neuquinidad, salvo un arrebato de falacia superlativa o de disociación extrema con la realidad.

Eso es así porque el frente de partidos que conduce el gobernador Rolando Figueroa eligió a dos vecinos, reconocidos por sus trayectorias, pero debutantes en la política (y por ende vecinos al fin), para que encabecen la lista de candidatos a diputados nacionales. La periodista Karina Maureira, de fuerte consenso en la comunidad, y el académico del Conicet, Joaquín Perrén, defensor del Estado eficiente y de recorrida en la militancia universitaria, son quienes accederán a las bancas en caso de triunfo electoral (con el margen necesario como para que ingresen los dos).

Hasta ahora, el modelo neuquino de desarrollo -que levanta como bandera el gobierno provincial- había mostrado austeridad, eliminación de gastos innecesarios, reducción de la planta política, eliminación de jubilaciones de privilegio y demás. Ahora, a la premisa de ahorrar para fortalecer a las áreas esenciales del Estado y construir rutas, le sumó la incorporación de nuevas figuras.

Esto hace que los candidatos a representar a los ciudadanos en la Cámara de Diputados sean precisamente eso: ciudadanos como tantos otros (pero que ya comenzaron a prepararse para asumir tamaña responsabilidad). La experiencia está en la lista de candidatos a senadores, con los ministros Julieta Corroza y Juan Luis “Pepé” Ousset, que, si bien son referentes de la nueva generación (por lo cual tampoco son casta), también son -junto con Figueroa- los constructores iniciales de lo que hoy es un frente de partidos.

De aquí en más se espera una campaña intensa; y se entiende que, según el armado que presenten, la consabida acusación de casta puede llegar a caer sobre las listas de algún otro partido.

 

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