Neuquén: la casta de la que no se habla
Neuquén ha cambiado. Ahora tiene más hoteles de lujo, rutas en construcción, una nueva línea de colectivos, una cadena de supermercados que ya no es Topsy y un paseo costero que, hasta no hace tanto, era lisa y llanamente impensado.
En lo político experimentó un gran sacudón, cuando las urnas expulsaron al Movimiento Popular Neuquino (MPN) de su larga locación en Roca y Rioja; pero eso no es todo ya que también irrumpieron diversas innovaciones, algunas de las cuales en verdad sorprendieron, como la eliminación de las jubilaciones de privilegio.
La sociedad ha cambiado. La dirigencia ha cambiado y, con ella, hasta la política ha cambiado. Lo que en cambio no cambió es la forma de construir poder que tiene la casta de la que no se habla. Una casta de dirigentes políticos que escala posiciones, ante el padecimiento de aquellos a los que representa.
Un sector dirigencial de la izquierda neuquina ha logrado un ecosistema del que se nutre y retroalimenta. Durante años ha recibido subsidios del Estado y ha protestado contra éste, en una especie de círculo vicioso, con penosas derivaciones para quienes nada tienen que ver en todo esto. Los sistemáticos cortes de la Ruta 7 en nombre de la lucha obrera constituyen un claro ejemplo de ello. Y se han vuelto a reeditar hace apenas unos pocos días.
Dichos cortes son la forma de protestar a la que apelan quienes integran las cooperativas ceramistas, inmersas en algo así como una debacle perenne y conducidos por dirigentes que han escalado peldaños políticos mientras los trabajadores se han estancado en sus padecimientos y las cerámicas se empobrecieron, siempre al ritmo de los desaciertos en su administración. Uno de los que han logrado posicionarse es, sin dudas, Andrés Blanco, secretario adjunto del gremio y actual diputado provincial por el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) en el Frente de Izquierda (FIT).
Hoy la Cerámica Neuquén no tiene luz. Se la cortó la cooperativa energética CALF debido a una abultada deuda. La fábrica no puede producir y eso la condena, por lo que las gestiones para preservar las fuentes de trabajo son a todas luces indispensables. No hay dudas de que deben extremarse los esfuerzos. Pero, ahora bien, aquellos que la dirigen deben rendir cuentas sobre el destino que le dieron a los aportes no reintegrables que les realizó el Estado durante tantos años.
Los problemas de la Cerámica Neuquén tienen o tuvieron su correlato en la ex Zanon (Fasinpat), con la que sus directivos actúan en tándem, tanto para apoyar campañas políticas (los candidatos suelen ser siempre los mismos) como otras causas; entre ellas, las de la seccional capitalina del gremio docente ATEN, cuyas conductoras también fueron diputadas provinciales por el FIT. Su secretaria general, Angélica Lagunas, es la referente de la Izquierda Socialista, mientras que su secretaria gremial, Patricia Jure, es la conductora del Partido Obrero en la provincia. También tienen su propio ecosistema.
Desde que se inició la etapa de las fábricas recuperadas (la ex Zanon fue la primera, allá por 2001) se han sucedido problemas de financiamiento que fueron superados con la asistencia del Estado. Los ceramistas protestaron, por ejemplo, por la imposibilidad de renovar las maquinarias; pero eso ocurría mientras otro de sus referentes -Raúl Godoy, también del PTS- era diputado.
Una y otra vez recibieron subsidios de la provincia. Una y otra vez volvieron a tener problemas financieros. Jamás se admitió que la administración no fue eficiente. Algunos de los aportes son los que se detallan a continuación.
En diciembre de 2021, la Provincia le otorgó un aporte no reintegrable a la ex Zanon de 4.800.000 pesos; otro de 3.600.000 a la Cooperativa de Trabajo y Consumo “Cersinpat” Limitada; y uno de 3.600.000 a la Cooperativa de Trabajo “Confluencia” Limitada (ex Cerámica Neuquén).
En agosto de 2023, los subsidios llegaron luego de un corte de luz de CALF a la ex Cerámica Neuquén, por una deuda impaga. La ex Zanon recibió 12 millones de pesos; “Cersinpat” Limitada, 9 millones de pesos; y la ex Cerámica Neuquén, también 9 millones de pesos.
En marzo de 2024, la ex Zanon recibió 12.972.000 pesos; “Cersinpat”, 5.734.000,00 pesos y la ex Cerámica Neuquén 4.794.000,00 pesos. Una vez más estuvieron destinados “a ayudar a mitigar la crítica situación financiera que atraviesan las tres fábricas ceramistas”, tal como consta en documentación oficial.
En agosto de 2024, la provincia realizó una compra de pisos y revestimientos a Cerámica Neuquén por 132.489.000 pesos. Se esperaba que con ello pudiera reactivar su producción, pero está una vez más en problemas. El Estado jamás les soltó la mano, pero los resultados están a la vista.
En paralelo, existen otros ecosistemas que ocasionalmente confluyen con los intereses de quienes conducen el PTS; entre otras cosas porque suelen ser socios políticos (en el FIT) más allá de ciertas diferencias que se liman en nombre del bien común.
Es aquí donde salta el nombre de otra ex diputada por el FIT que -hace apenas un par de semanas- fue procesada en una causa judicial por la que se investiga el desvío de fondos, que el entonces gobierno de Omar Gutiérrez les había entregado a organizaciones y partidos de izquierda, para que realicen capacitaciones laborales destinadas a personas desempleadas. Se trata de Gabriela Supiccich, del Partido Obrero.
En esa causa también están imputados el ex ministro de Desarrollo Social, Abel Di Luca y el ex director de Planes Sociales, Ricardo Soiza, quienes en paralelo tienen otros asuntos pendientes con la Justicia. Es la misma causa en la que se investigó a dirigentes de Libres del Sur, sospechados de haber presionado a beneficiarios de planes para que vayan a las manifestaciones de protesta. Los que no iban se quedaban sin subsidios, dijeron los fiscales.
Estos y otros vicios de la vieja política están ahora bajo la lupa y algunos de ellos ya han sido erradicados. Lógicamente aquellos que se beneficiaron resisten a los nuevos tiempos.