2024-09-22

El césped sintético vs la planificación estratégica

Las canchitas de fútbol de césped sintético que el gobierno de Omar Gutiérrez propagó por la geografía neuquina como hongos en la humedad son, por estos, días la comidilla de los círculos políticos y no tan políticos que se hacen eco de estos. No es que en este país tan pasional y futbolero no se valore a la gramilla, aunque sea de laboratorio. Nada de eso, lo que sucede es que las canchitas fueron punta de lanza cuando las urgencias y prioridades eran evidentemente otras. Y ahí están: muchas veces vacías o sin jugadores suficientes como para organizar el convite.

La decisión de construir cada una de esas canchitas no destila planificación estratégica. Se tomó, según parece, en los escritorios de la administración central, lejos de las localidades. Lejos de sus destinatarios y de lo que -en política- se conoce como el territorio. Las inversiones fueron millonariamente fuertes y su rendimiento relativo. Canchitas cuando faltaban gas, escuelas, insumos sanitarios, vehículos escolares y rutas seguras, fue algo así como poner el carro delante del caballo. Y este desacierto (junto con otros) tuvo su correlato en las urnas.

La gestión que encabeza Rolando Figueroa llegó con otra impronta: la del estudio, la planificación y la acción. Las decisiones se toman a partir “del diagnóstico y las estadísticas; no en función del concepto que maneje un funcionario desde un escritorio”, sintetizó este fin de semana el ministro Jefe de Gabinete, Juan Luis Ousset.

“A la hora de tomar decisiones de políticas públicas que implican recursos públicos, hay que tener profesionalismo, responsabilidad, seriedad y, sobre todo, estadísticas”, sostuvo y aseveró que “para esta gestión nada es imposible en términos de esfuerzo”. Ordenar para redistribuir, esa es la consigna con la que la administración Figueroa ha ingresado en una nueva etapa.

La eliminación de los gastos innecesarios del Estado, la reducción de la planta política y otros programas destinados a obtener recursos para reforzar las partidas presupuestarias de áreas esenciales como Educación, Seguridad y Salud dieron sus resultados y ahora -según se ha dicho- se avanzará en obras y proyecciones para cada una de las siete regiones que componen la provincia.

La regionalización es, precisamente, una forma palpable de comprender la realidad desde cada zona geográfica (con sus características y necesidades); es decir, desde el territorio. En función de eso, el gobernador se embarcó en una nueva recorrida que lo llevó por Zapala, Plaza Huincul, Cutral Co, Barrancas y Buta Ranquil. Arrancó el viernes y la extendió durante este fin de semana.

El nueva etapa radica en imprimirle celeridad a su objetivo de lograr el desarrollo equitativo y equilibrado de cada una de las regiones. En principio, con recursos propios (o financiamiento de organismos internacionales de créditos), frente a las mezquindades de un gobierno nacional que es tacaño con las provincias, pero que se nutre de las producciones que estas generan. En el caso de Neuquén, Vaca Muerta.

La Provincia, en cambio, diseñó una estrategia para que los recursos que provienen del petróleo y el gas construyan futuro en cada sector del territorio. Como hombre de Estado, Figueroa resuelve las cuestiones heredadas y, en paralelo, edifica las bases para la Neuquén post Vaca Muerta.

La territorialidad no sólo tiene relación directa con el mapa de las prioridades y de las soluciones en materia de infraestructura, sino también con la diversificación y la generación de puestos de trabajo para este presente y de cara al futuro. Por eso, el interés prioritario que Figueroa y los suyos les han asignado tanto a las becas estudiantes, como a las capacitaciones y al compromiso de las compañías petroleras con el desarrollo de la región. Hay que estar preparados para lo que viene.

Esta nueva etapa, en la que se profundizará el concepto de redistribución, comenzó en tiempos de análisis y posicionamientos incipientes de cara a los armados para una cita electoral que suele ser compleja para las fuerzas provinciales: las legislativas nacionales, que en 2025 serán singularmente importantes, ya que la provincia no sólo pondrá en juego las tres bancas de senadores, sino también tres de las cinco que tiene en la Cámara Baja del Congreso de la Nación. Será una prueba interesante para la neuquinidad.

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