De la Dubai para pocos a la Neuquén para todos
Cuando, allá por agosto de 2013, se refrendaba el acuerdo YPF - Chevron y la sociedad comenzaba a tomar masivamente conciencia de las potencialidades de Vaca Muerta -con su extraordinaria fuente de hidrocarburos no convencionales-, comenzó a propagarse aquello de “la pequeña Dubai”. Expresión, ya en desuso, que resumía el futuro auspicioso que comenzaría a construirse de ahí en más. Era sanata.
Por si hace falta aclararlo, Dubai es un emirato -pleno de lujos y excentricidades- que, en 2013, resultaba tan lejana a las particularidades de estas latitudes como lo está ahora y, quizá, como lo estará siempre; vaya a saberse. No obstante, el cambio de gobierno llegó con un cambio de impronta y dio por cerrado el capítulo aquel de los espejitos de colores.
Antes de desembarcar en Roca y Rioja e inclusive antes de ser electo, Rolando Figueroa se ocupó de explicar hasta el cansancio lo que todos sabían: que Neuquén era y es una provincia potencialmente rica, con muchos de sus habituales en la pobreza. Y son precisamente esas inequidades las que se propuso resolver desde el primer día, ya que había arribado al 10 de diciembre con un diagnóstico acertado. Los resultados no fueron inmediatos, claro. Pero ya se perciben, por la sencilla razón de que equilibran para arriba.
Hoy Neuquén tiene un programa de becas estudiantiles que vino a garantizar la igualdad de oportunidades a lo largo y ancho de la provincia y que, además, es financiado por las grandes compañías que operan en Vaca Muerta. Eso es tan lógico y justo, como incomprensiblemente inédito. Incomprensible porque tuvo que cambiar el gobierno para pedirles a las compañías que hagan lo que, a juzgar por la respuesta inmediata, estaban dispuestas a hacer.
Figueroa también dispuso eliminar gastos innecesarios del Estado para multiplicar las partidas de áreas esenciales. Y comenzó a sacar del medio a los inescrupulosos que, durante años, se habían beneficiado del esfuerzo del conjunto (entiéndase tanto ñoquis del Estado como parásitos externos). Esas y otras acciones tuvieron su correlato en las obras escolares, las rutas y fundamentalmente en un plan de empleo destinado a que los puestos de trabajo que se generan (y generarán) en todo aquello que tiene que ver con la producción de petróleo y gas, sea para los neuquinos. Otra cuestión que rebalsa de lógica y plantea un interrogante: ¿Por qué hubo que esperar desde 2013 hasta 2024 para comprender que los neuquinos necesitaban capacitarse, en serio, para aprovechar lo que les corresponde?
Durante la semana, Figueroa viajó a la meca del oil (Houston, Texas) y lanzó una frase que define tanto sus acciones como sus prioridades. “Así como decimos que hay que hacer un win win para que a las empresas les vaya bien, somos conscientes que somos socios en los ingresos, pero tenemos distintos objetivos. Para nosotros el objetivo es que nuestra gente esté mejor y en ese sentido estamos trabajando”, resumió. Win win, es ganar ganar. Y, en EEUU, lo pronunció en lengua gringa. Más claro, imposible.
“Monetizar nuestro subsuelo lo hemos tomado como una responsabilidad generacional de llevarlo adelante mediante políticas de Estado serias”, dijo el gobernador y remarcó que la provincia es “uno de los faros” para el crecimiento de la Argentina. “Cuando busquemos los mercados internacionales vamos a competir con los mejores del mundo, y para competir con los mejores del mundo debemos ser muy eficientes”, sostuvo en el encuentro organizado por la sede local del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG). El gobernador ya anunció la creación de un nuevo ministerio, para dar un salto de etapa en el camino que ha prometido recorrer.
Es ilógico soñar con los lujos de Dubai. Siempre lo fue. Pero es absolutamente lógico que las prioridades sean para la provincia de Neuquén y para quienes en ella habitan. Los indicadores económicos y de empleo que se registraron en lo que va de diciembre a la fecha, en medio de una economía nacional perimida y confusa, muestran a las claras que, al menos aquí, se transita por el camino correcto. Ese que lleva de la Dubai para pocos a la Neuquén para todos.