Quintriqueo en la Justicia: tiene audiencia de formulación de cargos

El secretario general de ATE Neuquén, Carlos Quintriqueo, deberá concurrir a Tribunales el 20 de diciembre. Para ese día está fijada una audiencia de formulación de cargos, en una causa abierta por «usurpación», en la que el gremialista enfrenta acusaciones tras un violento episodio ocurrido en abril de este año, en instalaciones donde había transmisores de tres radios del grupo Prima Multimedios. Quintriqueo lideró un grupo que desmanteló esas instalaciones, a plena luz del día, ante testigos, cámaras del canal 24/7, y la policía, que no impidió que los hechos se consumaran. Tres radios quedaron fuera del aire, y el hecho fue debatido como un ataque a la libertad de prensa y de expresión.

En la Justicia se armaron dos expedientes a partir de ese hecho. Uno por usurpación, que es el que tendrá la audiencia el 20, a la que Quintriqueo deberá concurrir obligatoriamente en condición de imputado; y otro por robo, que todavía tramita sin novedades. La audiencia fue fijada a partir de una prórroga solicitada por el nuevo abogado defensor de Quintriqueo, Mario Rodríguez Gómez; la fecha inicial era para este martes 30 de noviembre. El juez que obrará en la audiencia será Cristian Piana.

El hecho judicial, entendido como de rutina en Tribunales, tiene un indudable impacto político, que no es de rutina, sino todo lo contrario. Le llega a Quintriqueo esta situación de enfrentar una formulación de cargos en un contexto complicado. El sector al que pertenece políticamente -el kirchnerismo- está envuelto en una sangrienta pelea intestina; su posición en ATE es cuestionada especialmente en el sector Salud, donde los rebeldes hacia su conducción no dejan de crecer; en el nivel nacional del gremio, su figura es muy cuestionada; en el nivel provincial, lo corren desde la izquierda y lo acusan de dejar caer el salario de los estatales a cambio de otros favores que no se explican; al tiempo que se le cuestionan metodologías sindicales que vienen del ancestro argentino, como la de tener en marcha grupos dispuestos -lo integran «pesados» proverbiales, algunos con antecedentes penales que muestran orgullosamente- a cometer cualquier tipo de tropelías en desmedro de quienes se ubican en la vereda contraria a los intereses propios.

En el largo historial del dirigente gremial sobran ejemplos de metodologías violentas: Antes de la pandemia, los cortes de rutas y calles estaban en su catecismo cotidiano. La presión desde esas actitudes que la política lamentablemente terminó naturalizando, le abrió oficinas que tal vez deberían haber permanecido cerradas. Las consecuencias no han sido buenas: escuelas paralizadas (desde los porteros), largos períodos de inactividad en sectores de la administración pública, y el derrame incesante de dineros públicos hacia las alforjas sindicales sin que nadie sepa claramente qué destinos encuentra.

Algo de todo esto es lo que se está juzgando actualmente en trámites concretos de la Justicia neuquina. No ha sido frecuente esto en la historia reciente de la provincia. Los sindicalistas han llegado a derruir y quemar puertas de la misma Casa de Gobierno, copar sus instalaciones, romper, destruir bienes públicos, amenazar a funcionarios elegidos por el pueblo, sin que esas conductas recibieran castigo alguno gracias a las componendas políticas que supieron vencer esas «dificultades» para terminar instalando un reino de impunidad que no le hace bien a nadie.

Tal vez estas cosas comiencen a encontrar un límite. Tal vez haya oportunidad para que la Justicia fije efectivamente ese límite. Será muy oportuno que sea en casos como el que se ventilará el 20 de diciembre, con referencia al respeto a la libertad de prensa, uno de los derechos esenciales que fundamentan la vida en democracia.

Rubén Boggi

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