Neuquén no debe volver atrás frente a las tomas
La ocupación de terrenos en las afueras de la ciudad capital generó un fuerte rechazo social y una firme respuesta del Estado. Estos delitos ya no se toleran
La toma de terrenos no puede convertirse nuevamente en una herramienta de presión en Neuquén. La sociedad neuquina tiene derecho a que se respeten las reglas. Usurpar un terreno es un delito y frente al delito no puede haber relativizaciones, excusas ni vías de hecho. La provincia y el municipio de Neuquén hacen bien en no retroceder frente a estas prácticas extorsivas e ilegales. Prácticas que hace algunos años -durante gestiones anteriores- eran habituales y que ahora no se toleran, porque rige la tolerancia cero.
La ocupación comenzó el martes en un sector ubicado sobre Pedro Genco, en el noroeste de la ciudad, donde alrededor de 100 personas (muchos de ellos extranjeros recientemente llegados) ingresaron a un predio privado e instalaron unas 25 carpas. La Justicia ya ordenó el desalojo, que deberá concretarse en un plazo máximo de 48 horas. El inmueble deberá ser restituido inmediatamente a su propietario una vez liberado.
La gravedad institucional del episodio se profundiza por la forma en que fue convocado. La Secretaría de Vivienda y Hábitat de la Provincia realizó una denuncia penal por una presunta instigación pública a la ocupación ilegítima de terrenos provinciales destinados a la construcción de viviendas. Bajo la consigna “Todos por un terreno”, los cabecillas de esto acto delictivo difundieron por redes sociales una convocatoria que precisaba lugar, fecha y hora y alentaba a concurrir con elementos compatibles con una permanencia prolongada. No fue una protesta espontánea: hubo una convocatoria concreta para ocupar tierras.
La contradicción es todavía más evidente porque quienes reclaman una solución habitacional no aparecerían inscriptos en el RUPROVI, el registro provincial creado precisamente para ordenar la demanda de viviendas. Mientras tanto, miles de neuquinos esperan, realizan trámites, presentan documentación y cumplen con los requisitos establecidos para acceder a una vivienda. Saltear ese camino mediante una ocupación significa perjudicar justamente a quienes hacen las cosas como corresponde.
También hay una última cuestión que vuelve a esta toma particularmente repudiable: el terreno no estaba destinado a quedar abandonado. Allí estaba (en realidad, está) previsto desarrollar 240 viviendas o módulos multifamiliares y otros 10 dúplex. Es decir, ocupar tierras destinadas a un proyecto habitacional para reclamar viviendas constituye una contradicción difícil de justificar. En una provincia que lleva adelante uno de los planes de viviendas y soluciones habitacionales más ambiciosos del país, apropiarse ilegalmente de un terreno destinado precisamente a construir viviendas es una inmoralidad absoluta. Neuquén debe sostener una regla sencilla: la necesidad se atiende con políticas públicas, no con usurpaciones; la tierra se adjudica por derecho, no por presión; y la ley se respeta.