Un juez mandó a su casa a un delincuente reincidente

Un juez mandó a su casa a un delincuente reincidente

Un juez de Neuquén mandó a su casa, con prisión domiciliaria, a un delincuente con frondosos antecedes, que ahora está involucrado en el robo de una moto. El asistente letrado de la fiscalía, Luciano Vidal había pedido que quedara preso.

El delito que le atribuyó a este malandra al que identificaron por sus iniciales (L.N.C.) es encubrimiento por receptación dolosa, agravado por habitualidad, en calidad de autor. Durante la audiencia, el representante de la fiscalía requirió la prisión preventiva del acusado por el plazo de dos meses. Fundó el pedido en el riesgo de fuga.

Detalló que en febrero de 2024 fue condenado a un año y dos meses de prisión efectiva, con la declaración de reincidencia por delitos contra la propiedad y encubrimiento. Asimismo, se dictó la primera reincidencia, teniendo en cuenta que, con anterioridad a esa sentencia, cumplió otra condena.

Informó que el 15 de abril una jueza de ejecución dejó informadas las circunstancias sobre las medidas cautelares, impuestas por estos antecedentes penales e informó la evasión y recaptura del acusado. “Es un dato objetivo, entiendo que, de recuperar la libertad, no se someterá al proceso”. “Los rondines no serán suficientes, así como tampoco un dispositivo electrónico”, afirmó.

Respecto del último hecho, el representante de la fiscalía detalló que el 20 de enero alrededor de las 18, personas no identificadas hasta la fecha, robaron una moto que la víctima había dejado estacionada sobre calle Santiago del Estero, en la ciudad de Neuquén. Al día siguiente, alrededor de las 13.30, el acusado llevó la motocicleta a un taller mecánico para su arreglo. El dueño del comercio, ante el comportamiento extraño del acusado, alertó al personal policial, quienes llegaron al lugar y detuvieron al imputado.

Ahora el juez de garantías Juan Kees dio por formulados los cargos y fijó un plazo de investigación por un mes. En cuanto a la medida cautelar, dispuso la detención domiciliaria por el plazo de dos meses, bajo el control de tres rondines diarios y sorpresivos; y le prohibió comunicarse o amenazar al testigo del hecho. Entre su fundamentos el magistrado explicó que se trata de un hecho de encubrimiento cometido sin violencia y se refirió a la crisis carcelaria que atraviesa la provincia, un problema heredado al que la actual gestión está respondiendo con obras de ampliación de cárceles. “Hay muchos casos en los que deben extremarse los esfuerzos para que los riesgos procesales puedan ser cautelados con medidas más gravosa”, sostuvo el juez.

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