Mil días, mil obras: el balance del cambio profundo en Neuquén
Mil días de gestión pueden medirse de muchas maneras. En Neuquén, Rolando Figueroa eligió hacerlo con una cifra contundente: mil obras en mil días (en rigor de verdad, son 1075). El balance presentado por el gobernador muestra más de 1.000 obras entre terminadas, en ejecución y licitadas, financiadas todas por la Provincia. Rutas, escuelas, hospitales, viviendas, agua, saneamiento y obras para acompañar el crecimiento de cada localidad forman parte de una hoja de ruta que apunta a transformar los recursos de Vaca Muerta en infraestructura y desarrollo. Un dato no es menor: las viviendas no se cuentan de a una sino en conjunto (por ejemplo, las 16 que se inauguraron ayer en Centenario, cuentan como una).
Pero el balance no termina en el cemento. El acelerado desarrollo de Vaca Muerta permitió ampliar los recursos disponibles y, a partir de una decisión política, cambiar la manera de distribuirlos: que la riqueza que genera el subsuelo se traduzca también en oportunidades para quienes viven en toda la provincia. Son 1.000 kilómetros de nuevas rutas y otros 650 de repavimentación, 100.000 metros cuadrados de escuelas, 21.000 estudiantes becados y 30.000 soluciones habitacionales previstas a través de Neuquén Habita. Todo en una provincia que recibe más de 70 nuevos habitantes por día y necesita convertir ese crecimiento en calidad de vida.
Hay otro dato que completa la fotografía: Neuquén no sólo construye más, también genera más actividad. La provincia encabeza los indicadores de creación de puestos de trabajo y registra el mayor nivel de inversión por alumno, mientras las ventas en supermercados se ubican como la de mayor crecimiento del país. La lógica es la misma: los recursos extraordinarios de Vaca Muerta deben convertirse en empleo, educación, consumo, infraestructura y nuevas posibilidades productivas, para que el desarrollo hidrocarburífero no quede encerrado en un solo sector de la economía.
El cambio también se expresa puertas adentro del Estado. La gestión Figueroa instaló una política de tolerancia cero frente a los privilegios, los incumplimientos y los ñoquis, con medidas concretas para ordenar la administración pública y poner los recursos donde más se necesitan. La premisa es sencilla: cada peso puede convertirse en una obra, una beca, una vivienda, una ruta, una inversión en seguridad, salud o educación.
A mil días de haber asumido, el balance que presentó Figueroa muestra que las obras son apenas la parte visible de una transformación más amplia. “Los cambios requieren esfuerzo y planificación, no surgen por magia ni por oportunismo electoral”, sostuvo el gobernador. El desafío fue acelerar Vaca Muerta para generar más recursos y, al mismo tiempo, construir los mecanismos para que esa riqueza llegue a toda la provincia. Mil días, mil obras es, de este modo, la síntesis de una gestión que pretende que el crecimiento neuquino se convierta en desarrollo para todos.