2026-08-23

Neuquén lidera el desarrollo, pese a que recibe menos aportes

Neuquén enfrenta una paradoja que ya no puede ser ignorada: recibe menos recursos de Nación, pero es la provincia que más crece. Un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), elaborado con datos del INDEC, reveló ahora que entre el primer trimestre de 2023 y el mismo período de 2026 las transferencias nacionales a las provincias cayeron 18% en promedio. Neuquén recibió 13% menos, mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue la única jurisdicción que obtuvo un incremento (3%), y Mendoza sufrió la mayor caída, con 30%.

La diferencia no está solamente en cuánto recibe Neuquén, sino en lo que hace con lo que genera. El modelo que Rolando Figueroa implementó desde diciembre de 2023 puso el foco en acelerar Vaca Muerta, ordenar las cuentas, recuperar capacidad de inversión y transformar los recursos en desarrollo. Pero -al margen del reparto al que se hizo mención- existe otra contradicción que es necesario exponer, para comprender la magnitud del éxito del modelo neuquino: sobre cada barril de petróleo, solo el 13% queda en Neuquén, mientras que el 17% se lo queda el Estado nacional y otro 10% se distribuye entre el resto de las provincias. La provincia que produce buena parte de la energía que mueve al país no es, precisamente, la que más se beneficia de esa renta.

Aun así, el dinamismo económico neuquino es el mayor de su historia. Mientras el consumo en supermercados se desploma en el promedio nacional, en Neuquén sube y encabeza los indicadores de ventas. En parelelo, el Banco Provincia del Neuquén (BPN) impulsa el crédito personal y la provincia reactiva los planes de vivienda. Al mismo tiempo, frente al retiro del Gobierno nacional de la obra pública, Neuquén sostiene y amplía la construcción de rutas, escuelas y otras obras estratégicas, mientras fortalece los sistemas de salud y seguridad. No se trata de una economía que espera: es una economía que invierte y se mueve.

Los números de infraestructura explican buena parte de esa decisión. “Hoy estamos haciendo en Neuquén 1.000 kilómetros de rutas y estamos repavimentando otros 650”, señaló Figueroa, y marcó una dimensión histórica: “En toda la historia de la provincia del Neuquén existen 1.000 kilómetros de ruta y estamos haciendo lo mismo en cuatro años”. El esfuerzo también alcanza a la educación: “Estamos haciendo 100.000 metros cuadrados de escuelas y 65.000 de esos metros cuadrados son de escuelas técnicas, con diez nuevas escuelas técnicas”, destacó el gobernador.

El resultado de ese proceso también puede medirse en un indicador que no necesita demasiadas explicaciones: la gente elige Neuquén para vivir. Según datos del Gobierno nacional, alrededor de 70 personas por día realizan un cambio de domicilio hacia la provincia. Detrás de esa cifra hay familias, trabajadores, profesionales y jóvenes que ven en Neuquén una oportunidad para construir su futuro. Cuando una provincia atrae población en medio de un escenario nacional recesivo, algo está funcionando. Y ese algo no es casualidad: es desarrollo, empleo, inversión y expectativas.

Todavía falta mucho, por supuesto. Neuquén necesita más infraestructura, más viviendas, más servicios y una distribución de los recursos nacionales acorde con lo que aporta al país. Pero la dirección está clara. Figueroa no sólo aceleró el desarrollo de Vaca Muerta: está construyendo las condiciones para que Neuquén dé el próximo gran salto y se convierta en una potencia exportadora de gas natural licuado (GNL). La provincia recibe menos de Nación, pero produce más, invierte más y crece más. Esa es, quizás, la mejor evidencia de que el modelo neuquino no depende de lo que le concedan desde Buenos Aires, sino de la capacidad de transformar sus propios recursos en futuro.

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