Cambiaron las reglas de juego y terminaron los privilegios
Las reglas del juego cambiaron en Neuquén. Y no es una metáfora menor cuando se habla precisamente de la actividad de los casinos. La anunciada construcción de un nuevo hotel cuatro estrellas por parte de Casino Magic, con una inversión de 15 millones de dólares, es la consecuencia concreta del nuevo esquema en el que las concesiones dejaron de ser un beneficio casi automático para convertirse en compromisos de inversión, empleo y desarrollo. El hotel lo construirá en Neuquén Capital.
La diferencia con el pasado resulta evidente. Desde mayo, las empresas del sector pagan más impuestos, afrontan un canon mayor y deben asumir inversiones concretas. Casino Magic pasó del 2 por ciento a pagar el 3 por ciento en Ingresos Brutos, también pasó a pagar el impuesto de Sellos y se le elevó el canon del 15 al 17,5 por ciento, tanto para el juego presencial como para el virtual. Además, el cálculo dejó de hacerse anualmente y pasó a tomar como referencia los ingresos del mes anterior. Todas estas exigencias se las impuso la provincia.
Pero no se trata solamente de recaudar más. Se trata de que quienes desarrollan una actividad altamente rentable también devuelvan parte de ese beneficio a la sociedad en forma de infraestructura, empleo y desarrollo turístico. Y no sucede sólo en la ciudad capital. Nada de eso, con distintas empresas consagradas al juego, Chos Malal tendrá un nuevo apart hotel con una inversión superior a los 2,4 millones de dólares; mientras que Cutral Co recuperará el Hotel Alfa con una inversión que supera los 2,5 millones. Ahora, las concesiones tienen contraprestaciones.
Ese cambio forma parte de una transformación mucho más amplia que Neuquén atraviesa desde diciembre de 2023, cuando Rolando Figueroa asumió la gobernación. La tolerancia cero frente a la corrupción, el despido de los ñoquis, el combate sin tregua contra el delito, el regreso de los planes de vivienda y la implementación de créditos para las familias marcaron una ruptura con una lógica en la que el Estado muchas veces parecía estar al servicio de unos pocos.
También se terminaron los privilegios. No sólo en materia de jubilaciones, sino también en sectores que durante la gestión de Omar Gutiérrez habían gozado de condiciones difíciles de explicar. Las casas de juego son un ejemplo concreto: donde antes había ventajas, ahora hay obligaciones. Donde antes alcanzaba con explotar una concesión, ahora se exige invertir y aportar al desarrollo de la provincia.
Ese modelo se sostiene además sobre la generación de empleo y el desarrollo acelerado de Vaca Muerta, pero también sobre una decisión política central: defender los intereses neuquinos frente al poder nacional. Esta semana Figueroa volvió a demostrarlo al conseguir que se mantenga el subsidio de Zona Fría, una herramienta fundamental para que las familias patagónicas -y muy especialmente las neuquinas- puedan acceder al gas a un precio razonable.
Por eso no resulta casual que Figueroa sea hoy el gobernador con mejor imagen positiva del país. Los números expresan algo más profundo: una sociedad que reconoce cuando el Estado deja de administrar privilegios y decide administrar oportunidades. En Neuquén cambiaron las reglas del juego. Y, ahora, el resultado no queda en manos de unos pocos: la apuesta es que gane la sociedad neuquina en su conjunto.