La revolución educativa también llega en formato digital
Durante los últimos dos años y medio, la gestión de Rolando Figueroa dejó en claro que la educación es una política de Estado. A la construcción y ampliación de escuelas, las reparaciones edilicias, el fortalecimiento del sistema y el programa de becas más importante del país, ahora se suma un paso que proyecta a Neuquén hacia el futuro: una verdadera transformación tecnológica de las aulas.
La llegada de las primeras 19.000 computadoras del Plan Pehuén confirma que la modernización educativa no termina cuando se inaugura un edificio. El desafío es que los estudiantes, sin importar en qué localidad vivan, accedan a las mismas herramientas tecnológicas que demanda el mundo actual. Esa decisión representa una inversión de 11 millones de dólares y coloca a la provincia varios escalones por delante del promedio nacional.
El programa contempla 40.000 netbooks, 7.000 tablets, pantallas interactivas, impresoras 3D, robots educativos, kits de programación y licencias para administrar el equipamiento en todas las escuelas. No se trata únicamente de incorporar computadoras, sino de transformar la manera de enseñar y aprender, reduciendo la brecha digital con tecnología que hoy ni el Estado nacional ni la mayoría de las provincias están en condiciones de garantizar.
Pero el plan no se limita al hardware. Paralelamente, más de 7.000 docentes ya completaron las capacitaciones de la plataforma Escuela Digital Neuquina, con formación en inteligencia artificial, ciudadanía digital y enseñanza en entornos virtuales. La tecnología, por sí sola, no cambia la educación; el verdadero salto de calidad se produce cuando llega acompañada de capacitación y nuevas prácticas pedagógicas.
La decisión de comenzar la distribución en el norte neuquino también refleja un criterio de equidad territorial. Mientras en buena parte del país todavía se debate cómo recuperar el sistema educativo después de años de atraso, Neuquén avanza hacia una escuela preparada para el siglo XXI. El Plan Pehuén demuestra que invertir en las nuevas generaciones ya no significa solamente construir más escuelas, sino garantizar que cada estudiante tenga acceso a las herramientas con las que se construirá el futuro de la provincia.