Neuquén recupera seguridad y va por más
Durante años, recuperar la seguridad parecía un objetivo inalcanzable para Neuquén. La gestión anterior acumuló improvisaciones y decisiones que nunca lograron revertir el avance del delito. La conducción que tuvo el área de Seguridad durante el gobierno de Omar Gutiérrez terminó simbolizando ese fracaso, que tiene como principal responsable a Vanina Merlo. Pero el cambio de administración modificó ese escenario: Rolando Figueroa eligió planificar, fijar prioridades y ejecutar un plan integral con objetivos concretos, que confió a su ministro de Seguridad, Matías Nicolini.
Dos años y medio después, las estadísticas oficiales del Sistema Nacional de Estadística Criminal del ministerio de Seguridad de la Nación aportan un respaldo difícil de discutir. Neuquén figura entre las provincias que más redujeron los delitos contra la propiedad, con caídas que incluso superan ampliamente el promedio nacional y reflejan que la estrategia provincial comenzó a dar resultados consistentes.
Los datos son elocuentes. Los llamados "otros delitos contra la propiedad", que comprenden estafas, defraudaciones, extorsiones, usurpaciones y usura, descendieron un 32,7 por ciento al pasar de 5.818 hechos en 2024 a 3.942 en 2025. A la vez, los robos y sus tentativas registraron una baja del 29,3 por ciento, al caer de 10.491 a 7.462 casos en el mismo período. Son indicadores que muestran una mejora sostenida y validada por el propio Gobierno nacional.
Ese cambio no respondió a una medida aislada, sino a una política integral. La construcción de nuevas comisarías, la ampliación de la capacidad de alojamiento para detenidos, el fortalecimiento de la Policía, la desfederalización de la lucha contra el microtráfico y las reformas legales para limitar la reincidencia conforman un esquema pensado para atacar las distintas dimensiones del delito y recuperar la presencia del Estado.
La ofensiva contra el narcomenudeo también muestra resultados concretos. Los cientos de allanamientos realizados, las toneladas de droga secuestradas, las detenciones y las condenas obtenidas reflejan una decisión política de enfrentar un problema que durante años había permanecido relegado. A ello se sumó una coordinación permanente entre el Poder Ejecutivo, la Justicia y el Ministerio Público Fiscal para sostener una estrategia común.
Las estadísticas nacionales terminan por poner en cifras lo que se percibe en las calles. Recuperar la seguridad, que hasta hace poco parecía una meta lejana, hoy aparece como una realidad respaldada por datos oficiales. Neuquén demuestra que cuando existe planificación, inversión y una ejecución metódica de las políticas públicas, los resultados llegan y pueden medirse.