En Neuquén, el sueño de la casa propia se hace realidad
Mientras en gran parte de la Argentina el acceso a la vivienda volvió a convertirse en una meta cada vez más lejana, en Neuquén ocurre exactamente lo contrario. La fuerte caída del crédito hipotecario a nivel nacional expone un escenario de incertidumbre y retracción que golpea especialmente a la clase media y a las familias trabajadoras. En ese contexto adverso, la provincia decidió avanzar con recursos y estrategias propias, que se diferencian profundamente y están orientadas a garantizar el acceso a la vivienda como un derecho posible y no como un sueño inalcanzable.
Cuando Rolando Figueroa anunció la reactivación del círculo virtuoso de la construcción de viviendas, muchos imaginaron un programa limitado a obras puntuales o a iniciativas tradicionales. Sin embargo, con el paso de los meses, el plan provincial comenzó a mostrar una dimensión mucho más amplia. La combinación de construcción de viviendas, urbanización, lotes con servicios y escrituraciones ya marcaba una diferencia importante frente al escenario nacional, pero ahora el gobierno neuquino dio un verdadero salto de calidad con la puesta en marcha de créditos no bancarios financiados íntegramente con recursos provinciales.
La nueva línea lanzada a través de Neuquén Habita representa una decisión política de enorme impacto social. No sólo porque contempla miles de créditos destinados a construcción, ampliación y refacción de viviendas, sino porque apunta a resolver uno de los principales problemas que existen hoy en el país: la exclusión de numerosas familias del sistema financiero tradicional. En una Argentina donde las tasas, los requisitos y la inestabilidad económica vuelven inaccesible el crédito hipotecario, la provincia decidió intervenir para cubrir ese vacío y ofrecer una alternativa concreta.
La diferencia con lo que sucede a nivel nacional es cada vez más evidente. Mientras en el resto del país los préstamos hipotecarios atraviesan una desaceleración sostenida y el mercado inmobiliario observa con preocupación el freno del financiamiento, en Neuquén el Estado provincial apuesta a dinamizar la construcción y a sostener el movimiento económico a través de políticas activas. Mientras en otras jurisdicciones domina la espera o la retracción, la provincia utiliza herramientas propias para mantener en marcha el acceso a la vivienda y generar oportunidades para miles de familias.
Los números de la realidad argentina reflejan la difícil situación. Durante abril se desembolsaron apenas 122 millones de dólares en créditos hipotecarios en todo el país, muy lejos de los 280 millones registrados en igual mes de 2025 y muy por debajo de los niveles que supo alcanzar el sistema en sus momentos de mayor expansión.
Pero el gobierno neuquino eligió transitar su propio camino. Y viene utilizando de manera estratégica los recursos extraordinarios que genera el desarrollo de Vaca Muerta. Uno de los destinos de esos recursos es, precisamente, la vivienda.
De este modo, la provincia demuestra que, cuando existe una administración orientada al desarrollo y a la redistribución de los recursos, el crecimiento económico puede traducirse en bienestar real para la población. Allí radica una de las principales diferencias del modelo neuquino: convertir el potencial energético en oportunidades concretas para que miles de familias puedan proyectar un futuro mejor.