Confianza internacional y rutas para el futuro: el círculo virtuoso de Neuquén
El posicionamiento de Neuquén en el escenario nacional e internacional no es fruto del azar, sino de una construcción política sostenida que muestra resultados concretos. La provincia ha logrado consolidar un perfil de estabilidad institucional, previsibilidad económica y capacidad de planificación que la distingue en un país marcado por la incertidumbre. Esa combinación es, precisamente, la que genera confianza en los organismos de crédito internacional, que no sólo observan números, sino también la calidad de la gestión.
La reciente reunión del gobernador Rolando Figueroa con autoridades de la CAF es una muestra contundente de ese reconocimiento. El organismo avanza en un nuevo préstamo de 250 millones de dólares destinado a obras viales, que se suman a otros financiamientos ya otorgados y actualmente en ejecución en distintos puntos del territorio provincial. No se trata de un hecho aislado, sino de la continuidad de una relación basada en la confianza mutua.
Del encuentro participaron también el vicepresidente de Programación Estratégica de la CAF, Christian Asinelli, el ministro jefe de Gabinete, Juan Luis Ousset, y la ministra de Infraestructura, Tanya Bertoldi. Allí no sólo se repasó el avance de los proyectos en marcha, sino que se proyectó el futuro de una provincia que decidió planificar su desarrollo en lugar de improvisarlo. Esa diferencia es, justamente, la que abre puertas en el mundo del financiamiento internacional.
El propio Figueroa fue claro al destacar que “es muy importante el aporte que hace la CAF” y que el trabajo sostenido en el tiempo “dio la posibilidad de planificar cada una de las acciones” que hoy se están ejecutando. No es menor que el mandatario hable de planificación en un contexto donde muchas jurisdicciones apenas logran sostener su funcionamiento básico. Neuquén, en cambio, piensa en clave de futuro y lo hace con un horizonte concreto: el 2030.
Pero acaso uno de los puntos más relevantes del encuentro fue el reconocimiento explícito al modelo neuquino por parte de Asinelli. “El gobernador nos mostró la visión integral de desarrollo que tienen y todas las obras que se están haciendo. No son obras aisladas, sino es una visión integral de futuro de cómo utilizar correctamente los recursos, cómo trabajar con el sector privado y cómo trabajar con los organismos multilaterales”, sostuvo. Y agregó: “Como banco de desarrollo, que nos gusta pensar a largo plazo, estamos muy felices de poder compartir con la provincia y con el gobernador esta visión”. No se trata de un elogio menor: es la validación externa de una estrategia.
Ese modelo encuentra uno de sus pilares en el desarrollo de Vaca Muerta, que no sólo potencia la economía provincial, sino que le otorga a Neuquén una centralidad estratégica en el mapa energético. Sin embargo, el acierto del gobierno no radica únicamente en impulsar esa riqueza, sino en traducirla en infraestructura concreta que garantice un crecimiento equilibrado. Los nuevos 174 kilómetros de rutas proyectados con este nuevo crédito -que conectarán Andacollo, Los Miches y Guañacos con el paso internacional Pichachén, y Loncopué con El Cholar y El Huecú- son un ejemplo claro de esa mirada integradora.
Aprovechar este momento no es una opción, es una obligación política. Y en ese sentido, la decisión de avanzar con obras viales financiadas por organismos internacionales muestra un rumbo claro: convertir el crecimiento en desarrollo. Las rutas no sólo mejoran la conectividad, sino que integran regiones, potencian economías locales y reducen desigualdades. Las rutas también son pilares de una Neuquén más equitativa.
En un país donde muchas veces se improvisa, Neuquén ofrece previsibilidad. Y en el mundo del crédito internacional, eso vale tanto como los recursos naturales. La estrategia de Figueroa no sólo capitaliza el presente, sino que sienta las bases de un futuro que, como él mismo aseguró, “lo estamos haciendo entre todos”.