No podemos pagar y sí podemos pagar, el mismo día

Aunque después el contenido de su discurso fue editado en la agencia Télam, Cristina Kirchner fue muy concreta al hablar de la deuda argentina: «no podemos pagar, no hay plata», dijo la vicepresidenta, en un acto en Las Flores, Buenos Aires, en el que hizo uso y abuso de cargar culpas sobre el gobierno de Mauricio Macri, y sobre el ex presidente en particular.

La frase, inquietante, pues siempre implica un efecto de inestabilidad el hecho de que se hable de un fatal default, sea o no por causas justas, coincidió temporalmente con otro suceso: el presidente, Alberto Fernández, habló este mismo día con el titular del Banco Mundial, David Malpass. Le dijo que había en su gobierno toda la voluntad de llegar a un acuerdo con los organismos crediticios y resolver el problema de la deuda.

Lo de Cristina, es cierto, no fue avisar que pese a no haber plata no se pagaría. Se entiende, en el contexto del mensaje, que usó la frase para aumentar el dramatismo sobre las cuentas públicas en función de la herencia recibida. Reivindicó, por otra parte, a los gobiernos suyo y de su esposo fallecido, Néstor, como las gestiones que no endeudaron el país, sino todo lo contrario.

Sin embargo, quedó en evidencia que hay dos visiones, dos palabras, dos conductas en el actual gobierno. Una la encarna, con mucho poder político, Cristina; la otra, Alberto. No quiere decir que estén enfrentados o en conflicto. Simplemente, se evidencia que hay una estrategia bipolar en marcha. Consentida o impuesta, en definitiva, el efecto será el mismo.

Rubén Boggi

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