¿Por qué periodista?

El 7 de junio, es el día del periodista, día de homenaje para los “avanzados atletas” de la palabra oral o escrita, como así también recuerdo histórico del prócer incomprendido sepultado en el mar.

Confieso hoy, que nunca me reconocí como periodista en toda la expresión de esa noble profesión porque siempre llegué a cumplir esta tarea por necesidad del momento y a lo mejor por estar en ese lugar en el momento justo.

Y todo comienza con la decisión de mi mentor político Elías Sapag cuando en una tranquila tarde zapalina me espetó con su reconocida sinceridad cuando expresaba una iniciativa, – El 12 de septiembre (transcurría agosto de 1970) ponemos en marcha en Neuquén el Sur Argentino y vos vas a ser el corresponsal en Zapala.

Sorprendido respondí- Elías… yo no sé nada de diario- y la contestación fue de antología- yo tampoco y soy el director-. (doy fe que algo sabía)

Y porque viene a cuento lo de: por necesidad.

En aquel momento estaba construyendo y necesitaba sumar todo lo que podía a mi situación económica y alguna oportunidad le manifesté al hoy recordado y reconocido político neuquino que, cuando pusiera en marcha el medio de comunicación, me tuviera en cuenta si en algo pudiera ser útil.

Y así es como llego al periodismo escrito, que desarrollé a mi leal y saber entender hasta que medianamente lo pude dominar y lo que es quizás lo más importante lograr un cierto lugar preponderante en la comunidad.

El hecho de convertirme en trasmisor de las vivencias de la sociedad me conecto con el periodismo radial que sumé a mi actividad como comunicador, insisto sin proponérmelo.

Cumplía por entonces como actividad principal un cargo político en la Municipalidad y por ese avatar político, en uno de los tantos intentos mesiánicos del partido militar, solo quedé con la tarea periodística que económicamente no me permitía solventar mi diario vivir familiar.

Por ello emigré a la capital provincial y cuando cerró el diario culpable de mi actividad no pensada en un primer momento, debí refugiarme en lo único que quedaba como posible… la actividad radial enfocada en el periodismo deportivo… que desarrollé en las dos emisoras por entonces dueñas del espacio radio eléctrico LU5 en un principio y luego LU19 simplemente para durar.

Fueron, sin duda, épocas de lucha difíciles en la tuve que apelar a todas las medidas ingeniosas para sobrevivir y vender publicidad fue una de ellas,

Las trasmisiones de automovilismo y los encuentros de futbol, amén de los menguados ahorros, fueron las actividades que me permitieron solventar esa etapa.

Al retornar la actividad política, me sumo a lo que había practicado como vivencia y comienzo a militar en el partido al que me había sumado en 1963.

El primer acto de la campaña que se lleva a cabo en San Patricio del Chañar me ubica como el encargado de presentar a los oradores por – como dijo uno de los organizadores vos que no le tenes miedo al micrófono-.

Mi conocimiento de la historia del partido y el “no tenerle miedo al micrófono” le dieron color a ese acto inaugural de una campaña que comenzaba con los mejores augurios.

Y aquí vuelvo al concepto fundacional de mi acercamiento al periodismo “estar en el lugar justo en el momento propicio”

Porque después de ese acto el Jefe de Campaña del partido ( D. Reynaldo Pastor Gutierrez) me nombró, sin ninguna consulta previa, responsable de la publicidad y desarrollo de los actos que llevarían a los candidatos a recorrer hasta los más humildes conglomerados neuquinos.

Fue esta una campaña política intensa y de una gran conexión con los medios de comunicación, principalmente con quienes me permitieron en su momento acceder al conocimiento de la tarea radial, a la que ya se sumaba la televisiva.

Sin abundar en demasiados detalles recuerdo el rotundo triunfo en las urnas en 1983 de la formula encabezada por D.Felipe Sapag.

Dado a la tarea de nombrar su equipo de trabajo el indiscutido líder, un momento antes de un agasajo partidario, me comunicó que debía ocupar el cargo de Director de Prensa de la Gobernación.

Me pareció en principio un poco mucho, pero sin la elocuencia de Elías cuando me nombró corresponsal no me dio lugar a un rechazo y así me hice responsable de la comunicación gubernamental junto a un grupo de hombres y mujeres a los que nunca dejo de agradecer por su compromiso con la tarea, que sin falsa modestia desarrollamos con eficacia.

Varios momentos de importancia jalonaron la actividad, pero siempre me parecieron paralelos a la condición de periodista, porque, aunque parezca majadero, creo que ejercí el periodismo por estar justo en el momento preciso.

A los periodistas de verdad ¡salud en su día!

Héctor Enrique Castillo

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