Falló la Policía, pero no la solidaridad de los vecinos

Jorgelina salía de trabajar a las diez de la noche. Y, como varias personas hacen, intentó “acomodarse” para poder cumplir con sus responsabilidades. Es por eso que su hija y dos amiguitas, estaban con ella. Rara vez, a esa hora, sale sola de la empresa, ya que todos sabemos “cómo están las cosas hoy en día”. Esa noche, sucedió y, cuando ya se encontraba arriba del auto, poniéndole el cinturón de seguridad a las niñas, un hombre abrió la puerta y antes que Jorgelina pudiera reaccionar, las pequeñas ya estaban llorando del miedo y el delincuente llevándose su cartera.

En medio del estado de shock y, lamentablemente, agradeciendo que se fue después de llevarse lo que quería, se concentró en calmar a las menores. Dentro de la cartera, tenía su billetera con todos sus documentos y tarjetas, pero también el celular de su hija.

Una vez estando en su casa, más tranquila. Decidió, “por esas casualidades de la vida”, llamar al número de su pequeña, y una joven respondió. Florencia, se encontraba en su auto con su pareja, y observó desde el primer momento, cómo un hombre miraba y seguía a Jorgelina durante el trayecto de la puerta de la empresa hasta su auto, y cómo le robó. Sin pensarlo, los novios pusieron primera y, aumentando la velocidad, lo persiguieron. Finalmente, lograron que tirara las pertenencias de Jorgelina y pudieron devolvérselas.

“Una buena noticia, dentro de todo”, contaba mi compañera, víctima de otro hecho de delincuencia y violencia en la capital neuquina. En esta ocasión, en la esquina de Montevideo y Bahía Blanca. Desafortunadamente, debimos sonreír porque, esta vez, no triunfaron las malas intenciones, sino la bondad de quienes no eligieron quedarse quietos. En esta ocasión, agradecimos porque las menores, Jorgelina y aquella pareja, dentro de su Bora en contramano, no salieron lastimados ante la incertidumbre de otra noche fría, en esta ciudad.

Conversación de Whatsapp entre Jorgelina y Florencia

Fueron infinitas las palabras de agradecimiento hacia Florencia, y ella respondió: “No te preocupes. No podíamos ser indiferentes ante una situación así, nadie podría”. Y eso esperamos, que así de real sea frase, que hasta utópica suena. Pues, siendo este un claro ejemplo, unidos todo es mejor.

 

Sofía Seirgalea

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