Robos, Sapag y Mao, Pereyra y las fuentes

En el coqueto patio del barrio Gama, mirando desde bien arriba la capital neuquina, hubo otro encuentro de la tradicional peña de los miércoles entre periodistas y políticos. Se habló de todo, como siempre. Veamos:

Los comensales se reunieron con unción total alrededor de un bien servido asado de chorizos, morcillas, cerdo y costillas de vaca a la llama. Vinos tintos de distintas bodegas, y un plato especial de pollo frito en pequeñas y finas piezas para ir picando, que halagó las papilas gustativas exigentes de la acotada concurrencia. Apenas comenzado la degustación de los chorizos, se comentó lo que era uno de los temas del día, y a la vez uno de los ejes de la campaña electoral, la seguridad pública, y en referencia concreta a funcionarios de la política que fueron víctimas de delincuentes en distintas ocasiones. La historia de Fernando Palladino, con el candidato-director del MNBA Oscar Smoljan en el medio, abrió la charla. Tres niños especialmente protegidos por la ley, que tranquilamente hacen ostentación de la notable caída en picada de la educación robando un maletín de Palladino y su celular, y entrando después en el MNBA, el lugar más vigilado de la ciudad, con 60 cámaras de video, para arrojar lo que no les servía en el baño. La otra anécdota que rápidamente se contó fue el robo que sufrió en su camioneta el candidato a gobernador del MPN, Omar Gutiérrez, cuando fue a visitar el barrio Confluencia, uno de los epicentros de la violencia en la capital neuquina.

Ya pasado el cerdo y las costillas –desaparecieron con velocidad de rayo- los comensales intentaron un perfil del “fin de ciclo” que protagoniza Jorge Sapag en el gobierno, al tiempo que se mencionaba la directa alusión que hizo Sergio Massa, al manifestar en una entrevista televisiva que le gustaría tenerlo al neuquino como ministro de Energía, por lo que sabe del tema. Uno de los comensales se arriesgó a vaticinar que tal vez harían falta algunos años para calificar con justeza las dos gestiones protagonizadas por el hijo del mítico senador Elías Sapag. Otro salió al cruce para afirmar que ya es notable que en las encuestas Sapag salga totalmente airoso ya en el último año de gestión, con una alta imagen positiva, que logró mantener, con oscilaciones, durante todo su mandato. Se acotó, en ánimo de intentar describir al político, que supo delinear una estrategia al más puro estilo chino, en referencia a las concepciones de aquel particular marxista que fue Mao Tse Tung: “eligió un objetivo principal, y subordinó todo lo demás a ese objetivo”, se afirmó. También se destacó la formación del  mandatario y su singular manera de proyectar escenarios posibles, medirlos en las encuestas, y seleccionar después de haber estudiado en profundidad la coyuntura. Fue interesante, porque en el “off the record” suele asomar la sinceridad mucho más asiduamente que frente a las cámaras o los micrófonos.

En la misma charla, se evaluó también el fenómeno Guillermo Pereyra, que pasó de ser prácticamente el gobernador electo, durante una coyuntura, para volver en la siguiente al rol específico en donde siempre afirmó su fuerza, la política sindical. “Nunca dejó de ser sindicalista, tampoco en el Senado. Sus procedimientos y estrategias son más gremiales que políticas”, sentenció una de las comensales, conocedora del tema parlamentario. Se coincidió allí que Pereyra nunca estuvo convencido de ser gobernador, por distintas causas, y que se había sentido muy cómodo y satisfecho con su banca en el Senado. Se concluyó que varios dirigentes que jugaron a fondo con Pereyra quedaron un poco desubicados en el cuadro, y que ahora les es difícil recuperar posiciones en la nueva vorágine que se inauguró en el MPN, con un fuerte protagonismo de sus cuadros políticos más jóvenes.

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