Bajó la velocidad por los charitos y lo chocaron de atrás
Ocurrió en la Ruta 22, a unos 40 kilómetros de Zapala. La Justicia condenó al que lo chocó
Un conductor circulaba por la Ruta Nacional 22, a unos 40 kilómetros de Zapala, cuando una bandada de charitos (pichones de ñandú), se cruzó en su camino. Ante la presencia de los animales, redujo la velocidad de su Volkswagen Suran para evitar atropellarlos. Pero detrás suyo avanzaba una Ford EcoSport que no alcanzó a frenar y lo chocó en la parte trasera.
El choque ocurrió en un tramo rural de la ruta, donde había un cartel que advertía sobre la presencia de ñandúes y recomendaba disminuir la velocidad. La calzada estaba seca, en buenas condiciones y la visibilidad era adecuada.
El impacto provocó daños en ambos vehículos. Mientras el conductor que iba adelante sostuvo que había pisado el freno por los animales, el automovilista que lo chocó afirmó que el vehículo estaba completamente detenido sobre la ruta y que los charitos (que siempre siguen a sus padres) ya habían terminado de cruzar.
El propietario del Volkswagen Suran intentó obtener una reparación a través de reclamos ante la aseguradora, pero no consiguió una respuesta. Por eso inició una demanda por daños y perjuicios contra el otro conductor. El caso llegó al fuero Civil de Villa Regina, donde una jueza analizó las pruebas y atribuyó toda la responsabilidad del accidente al automovilista que circulaba detrás. El choque ocurrió en la provincia de Neuquén, pero fue a un juzgado de Río Negro por la residencia del conductor de uno de los vehículos.
La sentencia lo condenó a pagar una indemnización, más intereses. También extendió la obligación a la compañía de seguros dentro de los límites de la cobertura contratada.
La indemnización comprende los gastos de reparación del vehículo y la imposibilidad de utilizarlo durante el tiempo necesario para arreglarlo. También incluye el daño moral ocasionado por las consecuencias del accidente y los reclamos que debió realizar su propietario. La jueza rechazó, en cambio, el pedido de compensación por una supuesta pérdida del valor comercial del automóvil, porque la pericia indicó que una reparación completa permitiría conservar su valor de venta. La sentencia todavía no se encuentra firme y puede ser apelada.