El insólito maniquí usurpador de la toma neuquina
Trajo al presente el recuerdo de Wilson, el guardia penitenciario neuquino que permaneció inmóvil frente a una fuga de presos
Las historias con maniquís no son muchas, pero son graciosas. O al menos tragicómicas y muy sencillas de recordar, debido a lo absurdo o grotesco de la situación. Se recuerda, por ejemplo, el cálido saludo del ex gobernador del Chaco, Jorge “Coqui” Capitanich, a un frío muñeco de tienda. Y el bizarro caso del falso guardia de seguridad de una cárcel neuquina que ni siquiera era un maniquí hecho y derecho, sino una improvisación en extremo berreta, que animó la fuga de un par de querusas.
Lo que nadie esperaba era que -tanto tiempo después- un maniquí volviera a irrumpir para ganar protagonismo aquí, en la ciudad de Neuquén. Y lo hizo en la toma que, hace apenas unos pocos días, fue desalojada (sin incidentes y con profesionalismo) por parte de la Justicia y la Policía.
Cuando los efectivos barrían las carpas y el terreno con sus miradas en busca de quién sabe qué, dieron con la mitad de este muñeco (de la cintura para abajo) que asomaba firme como rulo de estatua. De inmediato las hipótesis, las especulaciones. Se cree que estaba ahí para hacer número o para rendirle culto a la vagancia ¿Cómo? Lejos de pasar horas en la usurpación que, por supuesto es delictiva, su dueño (o dueña) dejó al inerte en su reemplazo.
Cabe recordar que, como consecuencia del intento de robo de terrenos, tres de los supuestos cabecillas (J.L.V., A.D.R. y E.A.A.) fueron judicialmente procesados. Estos figuraban como administradores de uno de los grupos y es por eso que están sospechados de ser “los jefes” de los usurpadores, entre los que había -dicen- mayoría de extranjeros.
Respecto de los antecedentes, Capitanich besó por error a un maniquí en julio de 2022, mientras saludaba a vecinos durante una visita a una feria, en medio de una recorrida de campaña.
Lo del neuquino “Wilson” en cambio fue más penoso. Se trató de un maniquí improvisado con una pelota y una gorra policial que el Servicio Penitenciario colocó en una garita de la Unidad Penal 11 (U11) de Neuquén para simular la presencia de un guardia ante la falta de personal.
El caso salió a la luz en julio de 2010, durante el gobierno de Jorge Sapag, cuando dos presos se fugaron del penal tras escalar los muros ¿Por qué en aquel momento se lo llamó Wilson? Un homenaje a la película Náufrago, protagonizada por Tom Hanks.