El chip porteño que lamentan los rionegrinos
El Banco Patagonia se expande en Buenos Aires. Pero no se le conocen esfuerzos en favor de los rionegrinos
En una jugada de expansión financiera el Banco Patagonia compró sucursales del Banco Industrial (BIND) y, en cierto modo, les volvió a dar la espalda a los rionegrinos. Un dato no es menor: el Patagonia es el agente financiero del gobierno de Río Negro y, como tal, es el que trabaja con los recursos públicos de esa provincia.
Como agente financiero, gestiona los servicios bancarios del Estado provincial; es decir, los tres poderes, municipios y empresas públicas. También es beneficiario de la acreditación de haberes, ya que es la entidad donde miles de empleados estatales perciben sus sueldos. Su condición de agente financiero data de 1996, tras la privatización y absorción del histórico Banco de Río Negro.
Su imagen ante buena parte de los empleados públicos no es precisamente la mejor ¿Por qué? Sucede que, en los últimos tiempos, el Patagonia ha sido objeto de innumerables denuncias y condenas judiciales por descuentos indebidos, débitos automáticos no autorizados de seguros (como Seguros Sura) y retenciones compulsivas sobre cuentas sueldo o jubilaciones.
Allá, en el Obelisco
Las 28 sucursales que el Patagonia adquirió del BIND se encuentran distribuidas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Salta y Tucumán. Es decir, nada en la Patagonia; nada en Río Negro. Ninguna medianamente cerca.
La operación, cuyos detalles no fueron difundidos y deberá ser aprobada por los organismos regulatorios correspondientes, le permitirá incorporar a la entidad controlada por el Banco do Brasil más de un millón de nuevos clientes, además de 308.000 cuentas de pago de haberes previsionales. Sí, en efecto, el Banco do Brasil es el accionista mayoritario y controlante del Banco Patagonia.
Lo que sucede en Río Negro -que no tiene banco propio, sino un convenio con el Patagonia- es muy distinto a lo que ocurre en la provincia de Neuquén cuyo banco oficial, el Banco de la Provincia del Neuquén (BPN), es parte de las políticas de transparencia, cuidado de los recursos públicos y redistribución de las partidas en beneficio de la población.
De hecho y en función de eso, no sólo sumó nuevas líneas de crédito, sino que además decidió dejar atrás los gastos innecesarios que sostenía la gestión anterior.
Chau al despilfarro
El BPN hizo las auditorías correspondientes y constató lo que ya había confirmado: que las sucursales que tiene en la provincia de Río Negro son altamente deficitarias y le generan un gasto innecesario de unos 10 millones de dólares al año. Entonces tomó una decisión fuerte: cerrará las que no se justifica sostener y evaluará detenidamente las otras, sobre las que también pesa el riesgo de cierre.
Es por eso que el 30 de septiembre de este año dejarán de atender las sucursales de Choele Choel, Villa Regina y Las Grutas. El dinero que se iba en sostener a esas sucursales se invertirá, de ahora en más, en beneficios para los neuquinos. La prioridad es para los neuquinos. De hecho, desde 2024 a la fecha, el BPN inauguró oficinas comerciales en localidades como Taquimilán, Las Coloradas, Los Miches, Manzano Amargo, Barrancas y en el Oeste de Neuquén capital, con lo que logró mejorar los servicios y el alcance en territorio.
Entonces, la diferencia es tan clara como abismal: las estrategias del BPN están diseñadas para favorecer a los neuquinos; mientras que el Patagonia parece tener un chip porteño, en desmedro de los rionegrinos.