Parrilli vació al PJ y enfrió el interés de sus propios afiliados

La interna de este domingo dejó al descubierto un desinterés creciente entre los afiliados, luego de que la competencia fuera intencionalmente debilitada

Parrilli vació al PJ y enfrió el interés de sus propios afiliados

La interna del Partido Justicialista (PJ) de Neuquén dejó una señal preocupante para el propio espacio: menos del 10% del padrón de afiliados participó de la elección de autoridades partidarias, de este domingo. El dato no sólo refleja una baja concurrencia circunstancial, sino un fenómeno más profundo: el progresivo desinterés de los propios peronistas por un partido que, bajo la conducción (sin cargo) de Oscar Parrilli, vuelve a cerrar sus puertas a la competencia interna.

El histórico dirigente del kirchnerismo en la provincia no dudó en eliminar a sectores que buscaban disputar la conducción partidaria. Primero dejó fuera de carrera a la lista que encabezaba César Godoy, uno de los referentes de la UOCRA, que denunció haber sido apartado del proceso electoral. Luego, en el camino hacia la votación, también debilitó a la propuesta del intendente de Vista Alegre, José Asaad.

Parrilli usó armas desleales para favorecer sin disimulo a su candidato, el ex intendente de Junín de los Andes Juan Domingo “Chule” Linares. Pero el costo político de ese armado -en realidad, desarmado- interno parece haber sido alto: con la competencia prácticamente neutralizada, el interés de los afiliados se desplomó y la participación terminó siendo mínima. Menos de dos mil personas participaron, pese a que el padrón era de 20 mil.

El problema para el justicialismo neuquino es que nadie puede asegurar que ese 10% represente el piso real de participación. Aunque miles de personas sigan figurando en el padrón de afiliados, nada garantiza que conserven un verdadero sentido de pertenencia partidaria. No es la primera vez que el liderazgo de Parrilli limita la competencia interna, y ese tipo de decisiones suele tener consecuencias que van más allá de una elección puntual.

De cara al calendario electoral que viene, el riesgo es evidente. Si no hay un golpe de timón en la forma de procesar las diferencias internas, el peronismo neuquino podría llegar a las elecciones de 2027 más debilitado de lo que ya se encuentra. Y lo haría, paradójicamente, después de haber vaciado de participación a su propia base política.

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