Un pelotazo en contra

Un pelotazo en contra

La construcción de canchas de fútbol de césped sintético fue una de las acciones que el ex gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, mantuvo durante sus dos mandatos consecutivos. Las presentaba no sólo como un símbolo de supuesta equidad (ya que las sembró a lo largo y ancho de la provincia), sino también como una de las principales políticas en el ámbito social: sí al deporte no a las drogas y el alcohol, solía decir.

De entrada, los costos de esas estructuras resultaron onerosos a la vista de ciertos sectores de la oposición; y, de hecho, el propio gobierno dejó de difundirlos. Luego se puso en tela de juicio el criterio de oportunidad.

Los cuestionamientos siguen hasta estos días y uno de los que se refirió (en más de una oportunidad) al tema fue el gobernador Rolando Figueroa quien hizo ver que no es lógico darles prioridad a las canchas de césped sintético en localidades que todavía no tienen resueltos los servicios básicos.

Es cierto que muchas de las canchas fueron aprovechadas por los vecinos. Pero también lo es el hecho de que algunas de ellas se construyeron en localidades, cuyos habitantes no alcanzan a conformar dos equipos para enfrentarse entre sí. La ausencia de planificación hizo que resultaran un pelotazo en contra. Pero eso no es todo, ya que ahora también hay sospechas de manejos supuestamente turbios (o al menos irregulares).

En su decisión de tolerancia cero frente a la corrupción y en su política de cuidado extremo de los recursos del Estado, el gobierno de Figueroa auditó los gastos realizados a lo largo de 2023 en materia de canchitas. Hasta dónde se sabe, la auditoría la hizo la Unidad de Financiamiento Externo (Upefe), que conduce Tanya Bertoldi, y ya fue notificado el Tribunal de Cuentas de la provincia de Neuquén.

El informe da cuenta de que, en Mariano Moreno, el gobierno pagó más de 32 millones de pesos por una cancha que nunca avanzó más allá de su cerco perimetral; al tiempo que, en Zapala, pagó unos 8 millones de pesos por una obra que ni arrancó.

Además de pagos por trabajos que no se realizaron, la auditoría halló documentos administrativos con firmas supuestamente falsificadas, actas incompletas y la ausencia de documentación. Se asegura que en Villa La Angostura, el pago por trabajos que no se hicieron trepó a 19 millones de pesos. La auditoría marca una novedad: la revisión de lo actuado durante la gestión anterior, cosa que antes no pasaba y el dinero de los neuquinos terminaba vaya a saberse dónde.

Te puede interesar
Últimas noticias